Publicado el

25 de Diciembre de 2016
 Chile Vive Sano
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Un sol inclemente marca los 33 °C, es diciembre en Santiago , y son pocos los transeúntes que se atreven a caminar por una ardiente acera de calle Nueva Bilbao. A lo lejos, arriba de un montículo, se distingue una figura gris, con ojos grandes e imponentes, situada justo al medio de unas palmeras. Es un moái que da la espalda a la piscina Anakena, en Las Condes.

"Nació como una idea para que la gente de la comuna, principalmente de Colón Oriente, que es la parte más débil de la comuna, y a través de los centros comunitarios se entregan invitaciones", dice Aldo Ramos, jefe administrativo de la junta de alcaldes de La Reina, Providencia y Las Condes. El resto debe pagar $2.000 para estar desde las 10:00 hasta las 19:00 horas.

"Trajimos arena de El Tabo, hay tolditos de coirón y hacemos clases de vóleibol playa para los asistentes. Hay tres piscinas que son más para niños, ya que no superan los cincuenta centímetros", agrega Ramos.

Desde Santiago, Guillermo Soto, director de la dirección de desarrollo comunal de esa comuna, expresa que "más de 2.000 personas se pueden estar bañando en las piscinas de Santiago cada día durante la temporada. En total, son 156 los talleres de las piscinas, entre ellos, natación, hidrogimnasia y zumba en el agua".

Allí, los vecinos deberán esperar hasta el 3 de enero, día en que se inaugura la temporada, para empezar a disfrutar.

En La Florida, la piscina del municipio tiene planes de gratuidad para organizaciones sociales, pero la entrada alcanza los $4.000 los fines de semana. En San Joaquín, en cambio, es completamente gratis.

"Nosotros lo hacemos pensando en la gente que no tiene la posibilidad de salir y que si sale en el verano, es por poco tiempo. Acá nadie tiene piscina en su casa, no viven en condominios, pero sí la disfrutan, y nosotros no cobramos porque acá creemos que lo gratuito no es malo. Queremos seguir manteniéndolo", dice Rodrigo Castro, encargado de la corporación de deportes del municipio.

"En la casa no tenemos piscina, esto nos sirve para pasar el calor. Y ellos son los que más disfrutan", dice Juan García, acompañado de su hija, justo un momento antes de tirarse un piquero en la piscina de San Joaquín.

El seremi de salud de la Región Metropolitana, el doctor Carlos Aranda, afirma que para que las piscinas públicas no restringidas puedan funcionar, deben cumplir estrictos requerimientos. "Las piscinas deben tener autorización sanitaria y todas las medidas de seguridad, que incluyen un salvavidas y una persona con conocimientos de primeros auxilios. Esos son los elementos más importantes", expresa el doctor.

Publicado en: 
El Mercurio