Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

05 de Noviembre de 2016

Temática

 Bajo licencia Creative Commons / www.es.wikihow.com
Bajo licencia Creative Commons / www.es.wikihow.com

El carbón está a punto y un pedazo de lomo vetado reposa sobre la parrilla para su cocción; es casi seguro que la mayoría de los comensales disfrutarán de un pedazo.

La escena es casi universal y con más o menos variaciones se repite en gran parte del planeta. Pero, ¿qué pasaría si de pronto los casi 8 mil millones de personas que lo habitan decidieran dejar de comer carne? Además del cambio de menú, las consecuencias serían bien diversas y sus beneficios no necesariamente convencen por igual.

Un estudio del Programa Oxford Martin para el Futuro de la Comida de la Universidad de Oxford, en Reino Unido, calculó con modelos computacionales que si el mundo se volviera vegetariano para 2050, las emisiones de gases de efecto invernadero provenientes de la agricultura y ganadería bajarían en 60%.

No se trata de que todos se vuelvan vegetarianos, dijo Marco Springmann, líder del estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), de Estados Unidos. "Sin embargo, el aporte del sistema de producción de alimentos al cambio climático será difícil de disminuir y para ello se requerirán más que solo cambios tecnológicos", explicó.

Si bien habría una reducción de las emisiones con el cambio de dieta, el cálculo final es bastante complejo. No solo se trataría de eliminar el metano que producen las vacas o liberar campos de pastoreo para producir los alimentos que reemplazarán las proteínas animales.

Según datos de la FAO, el 26% de la superficie del mundo son praderas y pastizales, los que a su vez comprenden el 70% de la superficie agrícola del planeta. "La mayor parte no se puede utilizar para cultivos que proporcionen alimento directo para el hombre, por lo que dejarían de ser un aporte a la alimentación si es que no se produjera más carne", dice Rafael Larraín, académico del Departamento de Ciencias Animales de Agronomía UC.

Si bien la reducción de los contaminantes por la producción de carne correspondería a poco menos del 8% de las emisiones globales, explica el académico, las áreas donde se reemplacen los sistemas productivos animales por cultivos no serían neutras. "El efecto total sería menor", dice. Y no es el único parámetro de la ecuación.

El 14% del metano proviene de la actividad pecuaria y solo la mitad es de la vaca, agrega Carlos Zamorano, investigador del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2). "Está demostrado que los animales mal alimentados producen más metano porque es menos eficiente su digestión", asegura.

Y hay más. Cerca del 37% del material vegetal producido como alimento para humanos -de la producción de aceite, frutas, hortalizas, jugos, entre otros- son subproductos no comestibles, pero que sí pueden ser consumidos por animales.

Aun así, el impacto del ganado sobre la Tierra no es menor y es algo que hay que regular, dice Carlos Zamorano. El experto participó en un estudio que cubrió la zona de la cordillera de Nahuelbuta, Cañete y Nueva Imperial para determinar el impacto de las vacas en el bosque. "El resultado es dramático. A medida que aumenta la presencia de vacas la araucaria desaparece", asegura.

El problema es que el suelo de la zona es muy frágil. "Basta que pase un animal y cambian las condiciones. Las especies son muy eficientes en el consumo de recursos por lo que cualquier variación altera su equilibrio", asegura. El bosque se está simplificando al perder diversidad.

La solución no es eliminar las vacas, opina, sino regularlas. "La gente de la zona vive de ellas y eso no se puede desconocer".

Reemplazo proteico

Si bien prácticamente todo el mundo puede adoptar una dieta sin carne, hacerlo requiere algo más que solo cambiar la lista del supermercado. Por ejemplo, en el caso de Chile serían 15 kilos de vacuno, 17,5 de cerdo y 30,9 de ave al año los que habría que reemplazar por persona, según datos de la OCDE.

"El cuerpo humano es dependiente de los productos cárnicos para la obtención de algunos micronutrientes que no puede fabricar por sí mismo, entre los que está la vitamina B12", explica Karin Papapietro, nutrióloga del Hospital Clínico de la Universidad de Chile.

Si el cuerpo no obtiene la cantidad adecuada de esta vitamina puede desarrollar anemia, alteraciones en el sistema neurológico y de la función cognitiva, trastornos de visión y del funcionamiento de los nervios, así como también afectar al desarrollo del feto, entre otros.

Suplementos vitamínicos y el consumo de otros alimentos pueden suplir la ausencia de la carne en el menú, pero hay que saber cómo hacerlo. "Es necesario cambiar la cultura de alimentación para lograr obtener la mejor calidad de proteínas", explica la especialista. Las de los vegetales no siempre son óptimas.

Ahora el problema es que muchas de las estimaciones del impacto positivo de eliminar los animales están basadas en el remplazo por kilogramo de alimento o por calorías, y no por el valor nutricional, dice Rafael Larraín. "Así los efectos supuestamente benéficos de eliminar la producción de carne son artificialmente sobreestimados", agrega. Además, solo para proveer la misma cantidad de proteínas de la carne sería necesario aumentar la superficie sembrada en 58%.

Así, finalmente el consenso se inclinaría más por disminuir el consumo de carne que por eliminarla completamente para que sea beneficioso para el planeta.

De los cinco mil millones de hectáreas destinadas a la agricultura en el mundo, casi 70% está reservado para el ganado.

Según datos de la FAO, si bien los países desarrollados concentran solo el 15% de la población mundial, su consumo de carne alcanza al 37% del total y el de leche, 40%.

 
Publicado en: 
El Mercurio por Lorena Guzmán