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Publicado el

24 de Abril de 2017
Bajo licencia Creative Commons / Flickr Juan Antonio Capó
Bajo licencia Creative Commons / Flickr Juan Antonio Capó

Desde 1980, la obesidad se ha duplicado en el mundo, tendencia que va de la mano con un aumento notable del daño a las articulaciones, condición denominada artrosis. La relación entre ambas condiciones es clara para la medicina. Mientras más peso tiene una persona, sus articulaciones deben soportar una mayor carga, por lo cual se van debilitando, sobre todo en los mayores de 65 años.

Ahora investigadores australianos demostraron en animales de laboratorio que la relación entre obesidad y artrosis es un poco más compleja, y en ella la alimentación juega un papel relevante. Según vieron, una dieta rica en grasas saturadas y en carbohidratos refinados -como el azúcar de mesa o la harina blanca- altera la composición del cartílago de la articulación, favoreciendo su deterioro. Esto afecta principalmente a las grandes articulaciones como las caderas y las rodillas.

"Nuestros hallazgos sugieren que no estamos ante un simple desgaste, sino que la dieta tiene mucho que ver con la aparición de la artrosis", dice el doctor Yin Xiao, uno de los autores del trabajo y profesor de la Universidad de Tecnología de Queensland, Australia. Lo que sucede, explica, es que esta dieta cambia el metabolismo del cartílago y lo debilita, haciéndolo perder su efecto amortiguador, lo que favorece su destrucción.

Los resultados de su investigación se publicaron en la revista Scientific Reports, del grupo editorial Nature.

Absorber la presión

"Este trabajo es un gran aporte porque los médicos siempre pensamos que la artrosis se debe a una sobrecarga mecánica por el exceso de peso. Pero ahora, este trabajo demuestra que la dieta cambia la composición del cartílago. Altera su estructura, produce cambios en las células y en el colágeno", explica la doctora Eliana Reyes, directora de la Escuela de Nutrición y Dietética de la Universidad de los Andes.

Y aunque la investigación se hizo en ratas, la especialista advierte que se correlaciona perfectamente con lo que los médicos observan en la clínica.

Otro aspecto que destaca el estudio es que las grasas de esta dieta, que representan el 20% de sus calorías, producen un efecto inflamatorio, lo que causa un daño adicional en el cartílago. "El tejido adiposo de una persona con peso normal es distinto al de una persona obesa. En esta última, sus depósitos de grasa liberan unas sustancias inflamatorias llamadas citoquinas", dice la doctora Verónica Irribarra, nutrióloga del Departamento de Nutrición y Diabetes de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica.

Según la especialista, hay que tener presente que una dieta de este tipo ayuda al desarrollo del síndrome metabólico. Se trata de una combinación de condiciones, como la intolerancia a la glucosa, la hipertensión, el aumento del colesterol y el depósito de grasa abdominal. Un conjunto de problemas que agrava la salud de estas personas.

Durante el trabajo en Queensland, según el doctor Sunderajhan Sekar, uno de sus autores, les llamó la atención el efecto que tiene el aceite de coco. "Cuando reemplazamos parte de la grasa de la dieta por este aceite, encontramos que se reducía el daño del cartílago y también el síndrome metabólico, por lo que parece tener un efecto protector", explica el investigador.

En todo caso, es fundamental que "en estos pacientes se mejore la dieta y se trate de lograr que tengan un peso normal", dice la doctora Reyes.

Asimismo, el ejercicio y el trabajo con kinesiólogo son muy importantes. "Si estas personas no se mueven y están en reposo, pierden masa muscular, se atrofian, lo que debilita más las articulaciones. Por el contrario, si tienen una buena musculatura van a mejorar sus articulaciones y su metabolismo", concluye la doctora Irribarra.

Publicado en: 
Sebastián Urbina, El Mercurio