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27 de Abril de 2017

Temática

El llamado "test de los 20 metros" o "test de ida y vuelta", una sencilla prueba que consiste en hacer correr a los niños esa distancia -a una velocidad que se va incrementando de manera progresiva-, es una herramienta útil para detectar el riesgo de desarrollar algún problema cardiovascular o un infarto al miocardio en la adultez.

Esa es la conclusión a la que llega el análisis de siete estudios sobre el tema, que incluyen datos de más de 9 mil niños y adolescentes de entre 8 y 19 años, de 14 países. El trabajo, liderado por la Universidad de Granada, en España, aparece publicado en el British Journal of Sports Medicine.

"Este test de aptitud es ampliamente utilizado en las escuelas y nos ofrece una información sobre el estado de salud de enorme valor", comenta Jonatan Ruiz, investigador del departamento de Educación Física y Deportiva de la universidad, y coordinar del estudio.

Precisamente, esta prueba se utiliza en la mayoría de los colegios de España, así como en muchos países europeos y en América (incluido Chile), para medir la capacidad aeróbica de los menores en clases de Educación Física.

Según el análisis, a partir de este test se observó que el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares a futuro, en el caso de los niños, oscilaba desde menores con un 6% a otros con un 39%. Entre las niñas, el riesgo variaba desde aquellas con un 6% de riesgo, hasta otras con 86%.

"Por debajo de los niveles de aptitud recomendados debemos plantear una bandera roja que nos mantenga en alerta", precisa Ruiz.

Para la doctora Bernardita Lopetegui, cardióloga infantil y profesora asistente del Departamento de Pediatría Oriente de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, esta prueba resulta útil si se usa como un método para evaluar el desempeño a lo largo de un período de tiempo.

"Si se usa solo como una forma de diagnóstico, a comienzos del año escolar por ejemplo, va a reflejar la condición en la que están en ese momento. Pero si se compara con una nueva evaluación al cabo de unos meses de entrenamiento, ahí tendría utilidad".

Así se podría identificar a los niños con menor desempeño físico e intervenir para mejorar esa realidad.

De lo contrario, "si un niño o adolescente tuvo un mal rendimiento en este test y mantiene esa condición en el tiempo, cuando adulto va a tener riesgo muy alto de problemas cardiovasculares. Se trata de proteger la salud del adulto desde la infancia".

Para Ruiz, lo ideal sería establecer normas internacionales relacionadas con la medición de la capacidad aeróbica infantil, similares a las que se emplean para determinar el sobrepeso o la obesidad, con el fin de favorecer la prevención de problemas.

Sedentarios

El 25% de los escolares chilenos presenta riesgo cardiovascular y de enfermedades metabólicas, según el Estudio Nacional de Educación Física (2016).

 
Publicado en: 
El Mercurio