Publicado el

10 de Noviembre de 2017

Temática

Foto: Bajo licencia creative commons/ Pixabayxianging_xu
Foto: Bajo licencia creative commons/ Pixabayxianging_xu

La apnea obstructiva del sueño, según su nivel de severidad, puede poner a las personas mayores en un riesgo más elevado de desarrollar esta enfermedad. 



Tener una noche de buen dormir es esencial no solo para sentirse bien al día siguiente, sino también para proteger la mente a futuro: cada vez hay más evidencia que muestra cómo ciertos trastornos del sueño, como la apnea obstructiva, aumentan el riesgo de desarrollar alzhéimer.

La explicación estaría dada por una mayor acumulación de la proteína beta-amiloide, que se relaciona con la formación de placas de alzhéimer, debido a la interrupción de la oxigenación del cerebro.

Y en las personas con apnea suele ocurrir que la respiración se hace muy lenta o superficial, o que se interrumpa frecuentemente. "Varios estudios han sugerido que los trastornos del sueño podrían contribuir a depósitos de amiloide y acelerar el deterioro cognitivo", explica el doctor Ricardo Osorio, profesor asistente de psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Nueva York.

"Sin embargo, hasta ahora ha sido difícil verificar la causalidad para estas asociaciones, porque la apnea y el alzhéimer comparten factores de riesgo y comúnmente coexisten", agrega Osorio, quien es el autor principal de un estudio publicado hoy en la revista de la Sociedad Americana de Medicina Torácica.

A través del seguimiento a 208 personas sanas, de 55 a 90 años, se observó que más de la mitad de ellas tenía algún grado de apnea. Mediante diferentes exámenes a lo largo de dos años, se encontró una correlación entre la gravedad de la apnea y un aumento en los depósitos de amiloide en el cerebro.

"Las personas con más apneas por hora tenían una mayor acumulación de amiloide cerebral a lo largo del tiempo", dice Osorio.

Los resultados concuerdan con otros tres estudios presentados a mediados de año, en la reunión de la Asociación Estadounidense de Alzheimer.

Realizados en el Wheaton College, con un universo total de alrededor de 1.500 pacientes, los investigadores encontraron conexiones significativas entre los trastornos respiratorios que interrumpen el sueño (como la apnea) y la acumulación de biomarcadores para el alzhéimer (como la proteína beta-amiloide).

En los tres estudios se vio que en quienes sufrían de apnea, la acumulación de la proteína tóxica fue más rápida. Y esta acumulación estaba directamente asociada a la severidad del trastorno respiratorio.

Aunque en el caso de personas cognitivamente sanas y aquellas con deterioro cognitivo leve, niveles elevados de beta-amiloide no implican necesariamente que la persona desarrollará alzhéimer, en la actualidad es uno de los pocos marcadores para la enfermedad con los que se cuenta.

Los investigadores creen que el diagnóstico oportuno de la apnea y su tratamiento con máquinas CPAP (que facilitan el paso de aire por las vías respiratorias), aparatos dentales (plano) o terapia posicional podrían ayudar a retrasar el deterioro cognitivo y la demencia en muchos adultos mayores.

Detección

Investigadores en EE.UU.han identificado un péptido o tipo de molécula (denominado DAG) que podría conducir a la detección temprana del alzhéimer. Según publica la revista Nature Communications, esto podría proporcionar un medio para dirigir medicamentos a áreas enfermas del cerebro para tratar la enfermedad, así como el párkinson y otras lesiones cerebrales

Publicado en: 
C.G. / El Mercurio