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Publicado el

25 de Enero de 2016

Temática

Foto: Ximena Rozas Fuentes / El Mercurio
Foto: Ximena Rozas Fuentes / El Mercurio

"Cuando estaba en la enseñanza media tomaba café para poder estudiar, pero nunca me despertó ni activó. Ahora lo tomo más cargado, pero solo me sirve para quitarme el frío en el invierno. Me mantiene despierto mientras lo estoy tomando, se me acaba y vuelvo a cabecear. Nunca me ha servido", se queja Christopher Contreras, de 29 años. Como él, son muchas las personas que optan por esta bebida al sentirse cansados o con sueño, pero ¿por qué a algunas las despierta y a otras parece no servirles de nada?

La respuesta -según José Luis Castillo, neurólogo del Centro del Sueño de la Clínica Santa María- no es fácil, dado que, además del café, hoy existen muchos productos con cafeína.

Esta, explica el médico, estimula las células cerebrales al bloquear el receptor de adenosina, una sustancia que se produce en las neuronas y que es la responsable de la sensación de sueño y cansancio. La tolerancia que una persona puede tener a ella podría deberse a un consumo en exceso o a características de cada individuo. "A través del metabolismo la cafeína se transforma en otros productos derivados, que luego se eliminan del organismo. Probablemente, hay personas que la metabolizan muy rápido, por lo que no alcanza a bloquear los receptores de adenosina. Así, el café en ellos prácticamente no tiene efecto", explica el médico.

Daniel Seijas, psiquiatra y jefe de la Unidad de Adicciones de la Clínica Las Condes, suma otro factor: la producción de dopamina. "La cafeína estimula las glándulas suprarrenales para producir adrenalina, que a su vez aumenta los niveles de dopamina, sustancia relacionada con el despertar, la activación y el ánimo. La actividad física produce dopamina, por lo que en las personas más activas la importancia de la cafeína es menor".

El psiquiatra advierte que también se deben considerar otros factores, como, por ejemplo, que a las personas que tienen trastornos de ansiedad la cafeína las pone más inquietas.

Tampoco hay consenso sobre por qué a algunos el consumo de café les produce sueño. Si bien hay quienes se duermen inmediatamente después de ingerirlo, el neurólogo José Luis Castillo aclara que no logran un nivel de sueño adecuado, ya que este tiende a ser fragmentado y superficial.

A quienes el café no los despierta, Castillo les aconseja disminuir el consumo durante unas semanas, para recuperar el efecto reactivante de la cafeína. Y Seijas recomienda los estimulantes naturales: "El organismo no fue diseñado para tomar café ni bebidas energéticas, en el camino descubrimos que era lo más fácil, pero no es lo mejor. Lo óptimo es optar por el ejercicio y la actividad cognitiva, las que permiten activar el cerebro y despertar".

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El Mercurio por Carol Rojas