Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

15 de Septiembre de 2016

Temática

Si todas las semanas del año fueran como la que viene, con solo cuatro días de trabajo y un descanso de 72 horas, el mundo sería mejor. Esa es la conclusión de un estudio realizado por dos economistas del Centro para la Investigación Económica y Política de Estados Unidos (CEPR, por sus siglas en inglés).

"Si los estadounidenses hubieran optado por aprovechar su alto nivel de productividad al reducir la semana laboral o tomar vacaciones más largas en lugar de producir más, se habría conseguido una serie de beneficios. En concreto, (...) EE.UU. hubiera consumido un 20% menos de energía. Si un ahorro energético del 20% se hubiera traducido directamente en menores emisiones de carbono, entonces EE.UU. hubiera emitido el 3% menos de dióxido de carbono en 2002 de lo que lo hizo en 1990", se lee en sus conclusiones.

Según dice a "El Mercurio" David Rosnick, uno de los autores del estudio, la disminución de energía se debe a su alto consumo en los lugares de trabajo: "El trabajo utiliza mucha energía. La energía se consume en la producción, teniendo a las fábricas funcionando y los computadores trabajando. Iluminar los sitios de trabajo, ponerles calefacción o aire acondicionado también usa energía. Al igual que llevar a las personas desde su casa al trabajo cada día".

En Chile

La buena noticia es que para Rosnick este cambio es posible. "Los días de trabajo solían ser seis, ahora generalmente son cinco. Varios lugares de trabajo han empezado a experimentar con cuatro días, aunque no siempre con menos horas a la semana. El estado de Utah puso a sus trabajadores públicos a trabajar 10 horas diarias por cuatro días, lo que fue bien recibido por los empleados. Sin embargo, el programa fue recientemente abandonado, porque el público no se habituaba a la idea. Toma un tiempo que la gente se acostumbre a una semana laboral de cuatro días".

En Chile, dice el doctor Edmundo Muñoz, director de la Escuela de Ingeniería Ambiental de la U. Andrés Bello, la disminución de consumo energético tiene otras variables. "La mayor cantidad de gasto energético viene de la industria y la minería, que representan el 42% del gasto en 2014, pero es difícil pensar que si se bajan las horas laborales las empresas van a estar dispuestas a bajar sus tasas de producción". El transporte, agrega, "es el 35% del consumo energético, entonces por ahí podría haber una disminución importante de gasto energético".

"Si los países siguieran un modelo de buscar tanto el ocio como los ingresos, en lugar de centrarse casi exclusivamente en los ingresos, como en Estados Unidos, se consumiría menos energía y se emitiría menos carbono. Eso es bueno para el planeta, pero en última instancia, debemos disfrutar de la vida como podamos. Eso significa tener tiempo para divertirse, aprender y disfrutar de la compañía de amigos y familia", agrega Rosnick.

Y ese precisamente es un punto que a Silvia Ascencio, académica de la Facultad de Psicología de la UDP, le parece clave. "Si se redujeran las jornadas laborales, sin aumentar las horas de trabajo, habría efectos muy positivos en las personas: tiempo para dedicarse a uno mismo, a los amigos y la familia, porque tres días libres son una especie de mini vacaciones que permiten desconectarse, pero que no hacen difícil reengancharse".

Jade Ortiz, past president de la Sociedad Chilena de Psicología Clínica, coincide, aunque agrega que es necesario que los chilenos primero logren un cambio cultural. "Una cosa que hace que como cultura trabajemos tantas horas es que no valoramos los tiempos de ocio ni de sueño. Mucha gente siente que dormir es perder el tiempo. Entonces, para que este cambio laboral fuera efectivo, necesitaríamos un cambio en la forma como entendemos el éxito. Si aprendemos el valor del descanso, del sueño, de crear, la calidad de vida sería mucho mejor y, epidemiológicamente, los trastornos depresivos y ansiosos bajarían".

De hecho, dice Ascencio, si este cambio no se lograra, probablemente, mucha gente buscaría un trabajo extra para ese tercer día de descanso.

Foto: Chile Vive Sano