Publicado el

13 de Abril de 2016
Foto: AFP / El Mercurio
Foto: AFP / El Mercurio

Si en materia de comer sano el péndulo de la evidencia se desplazó, en algún momento, hacia la margarina..., luego de varios años volvió a la mantequilla.

Ahora sucede algo parecido con la dicotomía entre grasas saturadas y aceites vegetales, que busca reducir el colesterol y proteger la salud cardíaca.

Luego de mucho tiempo en que las grasas fueron denostadas como causantes de los infartos cardíacos, por lo que había que reemplazarlas por aceites vegetales, ahora esta creencia ampliamente aceptada está en entredicho.

Esto debido a un trabajo que revisa estudios previos y que demuestra que sustituir las grasas por aceites, si bien reduce el colesterol en la sangre, no disminuye el riesgo de enfermedad cardíaca.

La revisión la realizó un equipo de investigadores de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos y de la Universidad de Carolina del Norte, y sus resultados se publican en la revista British Medical Journal.

No hay que exagerar

Los aceites vegetales son una fuente importante de ácido linoleico, que es un ácido graso esencial, es decir, que se debe consumir porque el organismo no lo produce por sí mismo. Según los investigadores, si bien hay que comer pequeñas cantidades para tener una buena salud, ingerir grandes cantidades no es natural para la dieta humana.

"Hay que ser cautos para ver estos análisis", advierte la doctora Paula Jiménez, del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la U. de Chile. Por un lado, plantea, no hay que demonizar las grasas saturadas "porque también son necesarias para nuestro organismo". Para la profesional, es importante matizar, y consumir también alimentos que se sabe que aportan salud como el aceite de oliva, pescados, mariscos y algas.

"Durante los últimos 10 años, se ha puesto en duda esta idea que asocia la dieta rica en grasas saturadas con enfermedad cardiovascular, y este estudio está en sintonía con esto", dice el doctor Gonzalo Martínez, cardiólogo de la Red de Salud UC Christus. En su opinión, lo importante es no concluir que se puede comer carnes rojas sin límites, sino que siempre es mejor preferir una dieta equilibrada, comiendo de todo un poco.

Asimismo, hay que tener presente que la salud cardiovascular depende también de la genética de cada cual, y que se deteriora con otros factores de la vida actual, como el estrés y el sedentarismo, y no solo por la dieta.

En un editorial que acompaña el estudio, el doctor Lennert Veerman, de la U. de Queensland, afirma que mientras se investiga más para aclarar estas ideas "deberíamos continuar comiendo más pescado, frutas, vegetales y granos enteros".

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El Mercurio por Sebastián Urbina