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25 de Junio de 2016
Foto: La Tercera
Foto: La Tercera

Desde mañana, la norma regirá en todo el país. Más de tres mil productos tendrán el rotulado. Expertos señalan que se trata de un cambio cultural en los hábitos alimenticios y un desafío para la industria.

Tras una larga espera, entre discusiones parlamentarias, modificaciones en el diseño y reacciones de la industria, mañana entrará en vigencia la Ley de Etiquetados de Alimentos, la mayor regulación de este tipo impulsada en el país y que implicará, según los expertos, un cambio cultural en los hábitos alimenticios y un desafío para los productores. 

La nueva norma obliga a etiquetar los productos que son altos en contenidos críticos, mediante un rótulo negro en el envase, similar a un disco “Pare”, que advierte el exceso de sodio, azúcar, calorías y grasas saturadas. También prohíbe la venta de productos que contengan la advertencia en colegios y el uso de “ganchos” comerciales dirigidos a menores de 14 años. 

Para mañana, los supermercados ya tendrán en stock sólo productos con el nuevo rotulado, luego que hace unos meses comenzaran a aparecer las nuevas etiquetas. Desde la Asociación de Supermercados de Chile, indican que “se ha hecho el mayor de los esfuerzos, en coordinación entre proveedores y supermercados, para que todos los establecimientos cuenten en su stock con los productos etiquetados con la nueva regulación”. La única excepción a esta norma aplica a los productos fabricados por empresas pequeñas, que tendrán 36 meses adicionales.

“Vemos con satisfacción que se ha establecido, incluso antes de la vigencia de la ley, el sello en los alimentos y para nosotros eso es un aliciente de que estamos compartiendo una causa”, explica la ministra de Salud, Carmen Castillo.

Una de las dificultades en la implementación de la regulación fue, precisamente, qué pasaría con el stock que no alcanzaría a ser rotulado. Al respecto, el subsecretario de Salud Pública, Jaime Burrows, detalla que “con la ayuda del Ministerio de Economía pudimos arbitrar una solución que permite que los productores de alimentos puedan entrar a los supermercados y poner las etiquetas”. Además, la autoridad indica que para las fiscalizaciones, que estarán a cargo de cada seremi de salud del país, “las primeras sanciones serán amonestaciones, y la idea es dar 30 a 60 días a los que estén amonestados para que solucionen el problema”.

La industria se adapta a ley

La implementación del reglamento no ha sido fácil. No sólo se trata de poner un disco Pare en los productos, pues también se apunta a la reformulación de alimentos y a cambios en la publicidad de los que excedan los nutrientes críticos. “Se debió rediseñar e imprimir las etiquetas de más de tres mil productos afectos a esta normativa y las empresas debieron hacer revisiones de sus campañas publicitarias para dar cumplimiento a las nuevas limitantes”, explica Rodrigo Alvarez, presidente de Alimentos y Bebidas Chile (AB Chile). 

Burrows, en tanto, sostiene que “ad portas de su entrada en vigencia, la norma ha tenido un impacto bastante grande: el 20% de los productos que iban a llevar etiqueta negra ya han hecho modificaciones, eso es un éxito importante”, dice el subsecretario.

Por otra parte, la prohibición de ganchos comerciales para los alimentos que lleven el rótulo también provoca cambios en las políticas publicitarias, debido a que los dibujos que son logotipos sólo pueden ser utilizados como fueron registrados,  sin incentivar al consumo del producto. 

Para José Ramón Cárdenas, presidente del Colegio de Publicistas, la norma “es un desafío a la creatividad publicitaria, porque finalmente ésta no es una gestión que se hace por facilismo. Será un desafío posicionar marcas”.

Incluso, hace semanas atrás, la empresa italiana Ferrero, productora del Kinder Sorpresa, señaló que recurriría a medidas legales para evitar la prohibición del chocolate. Sobre esto, Burrows aclara que “estamos tranquilos porque hemos ido cumpliendo con todas las etapas de desarrollo de esta ley, que satisfacen los parámetros de comercio internacional”.

Mientras, desde la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), el secretario general, Cristián García-Huidobro, dice que se realizaron “reuniones y gestiones con agregados comerciales acreditados en Chile, de países originarios de productos alimenticios que se comercializan en el país, para que representaran a sus gobiernos” y que “se pidió a la Ministra de Salud que cambiara el criterio para aplicar la medida a los productos internados  o producidos en el país a contar del 27 de junio”, pero que éstas solicitudes no prosperaron. Sin embargo, agrega, “es aún muy prematuro tener una dimensión del perjuicio al comercio e importaciones. Estamos trabajando en ello, pero no tendremos resultados hasta algún tiempo”. 

Obesidad en Chile

La discusión sobre la creación de una norma de este tipo no es nueva. Desde 2007 que esta ley se debate para regular los alimentos en venta, con el objetivo de evitar alzas en los índices de enfermedades relacionadas con el sobrepeso. Esto, debido a que en el país existe un serio problema: cifras de la última Encuesta Nacional de Salud reflejan que el 32% de los niños padece de obesidad o sobrepeso, y en el caso de los adultos, la cifra sube a 67%.

“Será un cambio cultural en los hábitos alimenticios. Las personas no entienden la información nutricional, pero estas alertas son un mensaje claro, los productos que vienen con ellas informan de manera rápida y precisa sobre los contenidos altos”, remarca María Luisa Aguirre, nutrióloga de la Clínica Dávila. “En general se ha concientizado a las personas de que queremos atacar a un problema importante”, añade Burrows.

Fernando Vio, académico  del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la U. de Chile, subraya que aunque es una buena ley “le faltó que estuviera enmarcada en una política de Estado, para que además de las etiquetas pudiera enfrentar el tema de la obesidad y que participaran más los otros ministerios, como el de Educación, Economía y Relaciones Exteriores”. Agrega que será necesario fortalecer “el área de información para las personas, como la campaña de comunicación, para que todos entiendan cómo funcionan las etiquetas”.

Publicado en: 
La Tercera por Judith Herrera