Publicado el

26 de Diciembre de 2015
Foto: Álex Valdés, El Mercurio
Foto: Álex Valdés, El Mercurio

Si bien la discusión de la normativa que exige nuevas etiquetas para los alimentos que adviertan de las altas concentraciones de sodio, azúcar, calorías y grasas saturadas vivió fuerte oposición y retrasos, hoy las complicaciones se están viviendo al interior de las grandes cadenas supermercadistas.

El punto más crítico, comentan altos ejecutivos de la industria, es la determinación que tomó el Ministerio de Salud respecto a que sea la fecha de comercialización de los productos la que marque el inicio de la vigencia de los nuevos rótulos, descartando la opción de que sea el momento de producción.

Con esta definición, los supermercados corren el riesgo de que haya importantes cantidades de productos en sus centros de distribución y bodegas que no puedan venderse por no contar con las nuevas etiquetas. Sobre todo, considerando que las cadenas compran productos no perecibles con seis o más meses de anticipación, puesto que su duración es generalmente de tres o cuatro años.

"Los alimentos no perecibles se importan con mucha anticipación y la aplicación desde la fecha de comercialización es muy compleja. Tiene que ser desde la fecha de elaboración", indica Susana Carey, presidenta de la Asociación de Supermercados de Chile (Asach), quien puntualiza que los supermercados tienen "mercadería no perecible en un centro de distribución que se van a empezar a comercializar después de junio del próximo año y, sin embargo, tienen fecha de elaboración de 2015".

La líder de la entidad -que reúne a firmas como Walmart (Lider, Ekono, entre otros), Cencosud (Jumbo y Santa Isabel), SMU (matriz de Unimarc y Alvi) y de la supermercadista del holding Falabella, Tottus- asegura que la puesta en marcha de esta medida es más sencilla en los productos perecibles, puesto que la diferencia entre su fecha de elaboración y venta es menor.

Tiempo de adecuación

En su momento, se pensó que los stocks producidos con anterioridad a la entrada en vigencia de la normativa podrían ser reetiquetados. No obstante, en la industria aseguran que esto sería mucho trabajo y tendría un valor elevado. Además, no existe claridad de si aquello sería responsabilidad del productor o de las firmas de ventas minoristas.

Aunque existía un consenso en la intención que tiene el rotulado de advertencias, el rubro de supermercados pide una marcha blanca para conseguir un mejor manejo de los inventarios. "La marcha blanca es lo más adecuado. Además, esta debería ser utilizada para poder informar a los consumidores cómo tener una mejor alimentación, y que esto es una herramienta que entregan las autoridades de salud para que puedan mejorar sus hábitos", destaca Carey. La Asach está a la espera de un pronunciamiento del ministerio por esto.

Junto con las complicaciones prácticas que tendría esta medida, tiene efectos directos en las compañías, más aún en las supermercadistas de gran tamaño, como Cencosud y Walmart. La firma ligada al empresario Horst Paulmann compra sus productos orientados a generar mayores rentabilidades con cantidades pensadas en varias o todas sus operaciones. Por lo anterior, un etiquetado distinto en el mercado rompería esa estructura.

Lo mismo sucede con Walmart, cuyos contratos con proveedores también se dan considerando las necesidades de abastecimiento para un conjunto de operaciones.

Desde el lado de los productores, se advierten algunos riesgos, sobre todo ligados a la continuidad de productos. Algunos industriales consideran que el volumen del mercado chileno no sería suficiente para invertir en una etiqueta especial, y otros ven algunas complicaciones con asociar sus marcas a las advertencias que vendrían en los nuevos rótulos.

50 mil

SKU  (stock-keeping unit o número de referencias de productos) serían los que tendrán que cambiar sus etiquetas, según estimaciones entregadas por la presidenta de Asach.

1.186

supermercados son los que hay en el país que pertenecen a las compañías Walmart, Cencosud, SMU y Tottus, según cifras a junio.

"Me parece que una marcha blanca es lo más adecuado para que los supermercados puedan lograr un correcto manejo de inventarios".

SUSANA CAREY

Presidenta de Asach

Publicado en: 
El Mercurio por Julián Mazzucco