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Publicado el

30 de Octubre de 2015
Foto: Harold Castillo, El Mercurio
Foto: Harold Castillo, El Mercurio

"Fue la semana más larga de mi vida. Tenía hambre a todas horas y quedarme dormida o concentrarme en lo que hacía me costaba un montón". Así recuerda Claudia Herrera (26) los primeros días tras comenzar una dieta para bajar de peso.

Si hay algo en lo que concuerdan pacientes y especialistas en el tema es en que, frente a cualquier plan para bajar de peso, la semana inicial es una fase crítica.

Se estima que más de un tercio de las personas fracasa en ese período, ya que el hambre es mayor a lo habitual, la ansiedad aumenta y los resultados están lejos de verse.

"En mi caso, recién vine a notar cambios notorios casi a las tres semanas, pero no tengo dudas de que me costó", dice Claudia.

Contar con herramientas que ayuden a mejorar la adherencia durante esos primeros días es esencial.

"Uno de los principales problemas es que muchas veces los cambios que uno espera observar al hacer dieta no se notan tan rápido", explica el doctor Gonzalo Ruiz-Esquide, nutriólogo de Clínica Santa María. "Tener expectativas poco realistas, como perder varios kilos en los primeros días, genera frustración y abandono de la dieta".

Un régimen bien equilibrado permite bajar entre 500 gr y un kilo de peso por semana. "Superior a eso significa que la dieta elegida no va por buen camino".

Además, depende de factores como el peso inicial, la edad, la estatura y el sexo: la gente joven, alta y los hombres suelen bajar más rápido. En cambio, la pérdida de peso tiende a ser más lenta en las mujeres y a mayor edad o menor estatura.

Cantidad y calidad

Salvo que haya una indicación médica específica, un plan alimenticio muy restrictivo o que prohíbe cierto grupo de alimentos no es confiable. "Debe haber mucha verdura, legumbres, frutas, lácteos, carnes (sobre todo blancas); puede haber arroz, papas, fideos y pan, pero en pequeña cantidad", dice Ruiz-Esquide.

Asimismo, una dieta saludable debe incluir una buena proporción de alimentos grasos, como palta, frutos secos, aceite de oliva y pescados como el salmón.

Buscar una alternativa de dieta que no sea muy distinta de lo que uno come es una de las recomendaciones de la doctora Pilar Fagalde, nutrióloga de Clínica Indisa. "Si es una dieta 100% diferente a la habitual, va a costar mucho más. No es aconsejable un cambio tan drástico o un programa alimenticio que haga difícil llevarlo adelante".

Lo anterior suele ocurrir sobre todo cuando se inicia una dieta "rápida", que ofrece resultados milagrosos o que no cuenta con un respaldo científico.

Estar atento a las calorías tampoco es aconsejable. En cambio, conviene poner atención a la calidad y cantidad de los alimentos, así como a los horarios. "No hay que saltarse comidas y hacer colaciones pequeñas entre horas", dice Fagalde.

Igualmente, si en los primeros días la tentación es mayor y se come de más, no abandonar la dieta, sino continuar, pero evitando que se repita. "Si hay mucho apetito, conviene comer más de lo que está permitido que comida poco saludable".

Iniciar una dieta en un período de mucho estrés o un momento difícil solo hará más complejo el proceso, ya que la ansiedad será mayor.

"Los cambios de ánimo son frecuentes. Por eso es bueno avisar a la familia y los amigos, para que den apoyo", dice Fagaldo. Además, comer acompañado ayuda a comer más lento.

Pedir apoyo psicológico es útil solo si la persona lo siente necesario. En ocasiones, el aumento de peso puede ser resultado de un trastorno anímico o de estrés. Y no olvidar el ejercicio físico.

Publicado en: 
El Mercurio por C. González