Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

13 de Octubre de 2015

Temática

El Mercurio
El Mercurio

Tomar Fanta Orange en India o Vietnam no es lo mismo que hacerlo en Argentina. Mientras en los países orientales la lata de 330 mililitros (ml) de esta bebida contiene 43 gramos de azúcar, en la nación vecina solo tiene 23 gramos. Una diferencia de 20 gramos, que equivale a cuatro cucharaditas de azúcar.

Así lo revela un estudio encargado por la ONG británica Action on Sugar, que analizó 274 bebidas azucaradas a nivel global, descubriendo en estos productos niveles de azúcar altos e innecesarios. De hecho, el 88% de las marcas en el contexto global superan el máximo de azúcar diario recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que son 25 gramos, equivalentes a cinco cucharaditas (ver recuadro).

Un ejemplo extremo es el del agua tónica Schweppes, que en Argentina tiene 16 gramos de azúcar en 330 ml, mientras que en Estados Unidos tiene 45 gramos, es decir, seis cucharaditas adicionales.

Según la ONG, estos resultados son una clara muestra de la necesidad de reformular estas bebidas con menos azúcar. Algo similar a lo que se ha hecho con la sal que se adiciona a la comida y el pan, la que se ha reducido en los últimos años en distintos países, incluido Chile. En nuestro país en 330 ml de una bebida de fantasía hay, en promedio, 35 gramos de azúcar, es decir 7 cucharaditas.

El problema es, según Action on Sugar, que las bebidas azucaradas se asocian con la creciente epidemia de obesidad y diabetes tipo 2 que afecta al mundo.

"El sobrepeso y la obesidad aumentan los costos de salud y amenazan el crecimiento económico del cual dependen la prosperidad y el bienestar futuro de los países", dice el doctor Graham MacGregor, profesor de Medicina Cardiovascular de la Universidad Queen Mary de Londres y director de Action on Sugar. "Esta encuesta ilustra el hecho de que la industria de las bebidas gaseosas es parte de la causa de la creciente pandemia de obesidad mundial, y que se debe actuar ahora".

Sabor dulce

"En Chile nos gusta mucho lo dulce", dice Samuel Durán, académico de la Universidad San Sebastián y presidente del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile. En su opinión, "el Gobierno, en conjunto con las empresas, debe comprometerse a bajar el azúcar de las bebidas".

"Esta sería una medida de alto impacto en salud pública, la que también debería incluir a los jugos", dice la doctora Eliana Reyes, nutrióloga del Programa de Obesidad y Diabetes de la Clínica Universidad de los Andes.

Según ella, esta iniciativa debería ejecutarse gradualmente, al mismo tiempo que se educa a las personas, porque lo ideal es que la gente vuelva a tomar agua. Un cambio que sería relevante para Chile, que está entre los mayores consumidores de bebidas en el mundo, solo superado por Estados Unidos, México y, últimamente, por Argentina.

"Diversos estudios han demostrado, tanto en niños y adolescentes como en adultos, la asociación entre el consumo de bebidas azucaradas y el incremento tanto del peso como de la grasa corporal", advierte la doctora Cristina Pool, nutrióloga y académica de la Escuela de Medicina de la Universidad Diego Portales.

Según una revisión del tema publicada en la Revista Chilena de Nutrición, estas bebidas se asocian también con el síndrome metabólico, enfermedad cardiovascular, osteoporosis e, incluso, cáncer.

Algunos pasos para contrarrestar esta situación ya se están dando. El año pasado, dentro de la ley de etiquetado, se incluyó subir un 5% el impuesto a las bebidas azucaradas en el país, aunque está claro que se deben tomar otras iniciativas para reducir este consumo. "Algo que debería incluir a otros alimentos, como las galletas", dice Durán.

Por último, la doctora Reyes llama la atención acerca de que el consumo de estas bebidas produce un aumento en las caries dentales, "que es un tremendo problema que tenemos en Chile".

Publicado en: 
Sebastián Urbina, El Mercurio