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Publicado el

05 de Agosto de 2015

Temática

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.psicopedia.org
Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.psicopedia.org

Al colonizar el intestino de ratones con la flora bacteriana de mujeres operadas, se produjo menor acumulación de grasa en ellos. El éxito del tratamiento requiere de cambio de hábitos. 

La cirugía bariátrica no solo ayuda a perder peso; se ha visto que también puede mejorar a pacientes con diabetes tipo 2 o hipertensos. Aunque el mecanismo por el cual se produce aquello no está totalmente claro, hoy se sabe que produce un cambio en la flora intestinal que, según un nuevo estudio sueco, favorece la pérdida de peso incluso por hasta diez años después de la operación. Y que incluso se puede replicar.

Hasta ahora no se tenía certeza sobre cuánto duraba el cambio en la microbiota -microorganismos que viven en el intestino- y si esto estaba directamente asociado a la pérdida de peso, pero un equipo de la U. de Gotemburgo, liderado por la doctora Valentina Tremaroli, encontró respuestas en un trabajo con un grupo de 14 mujeres que se había sometido a cirugías bariátricas hace una década.

"Un aspecto interesante de este trabajo es que logra demostrar que el efecto sobre la microbiota es a largo plazo", precisa el doctor Fernando Crovari, director médico del Centro de Tratamiento de la Obesidad de la red salud Christus-UC.

Este efecto se vio independiente del índice de masa corporal de las pacientes y del tipo de cirugía bariátrica realizada: el tradicional bypass gástrico o la llamada gastroplastia vertical con banda, una técnica que ya no se realiza en la actualidad.

"El cambio en la flora bacteriana parece jugar un papel importante a nivel metabólico, y es capaz de inducir modificaciones en los depósitos de grasa en seres vivos", comenta el doctor Camilo Boza, jefe del Programa de Cirugía Bariátrica de la Clínica Las Condes.

De hecho, un aspecto muy interesante del trabajo sueco es que, al "trasplantar" parte de la microbiota de pacientes obesas y de las operadas a ratones de laboratorio "libres de gérmenes" en su intestino, se observó que la flora intestinal en los animales funcionó de manera similar a la de sus "donantes".

Así, aquellos que recibieron microbiota de una persona obesa, comenzaron a acumular grasa, mientras que las ratas que fueron tratadas con muestras de pacientes operadas mejoraron la metabolización de las grasas y se observó una disminución de la adiposidad corporal. "Lograron el mismo efecto que produce la cirugía, pero sin la cirugía", sentencia Boza.

Para los autores, este hallazgo supone un camino hacia la búsqueda de alternativas para perder peso. "Como toda operación conlleva un riesgo, es útil identificar una estrategia no quirúrgica. Una posibilidad sería el desarrollo de probióticos que puedan administrarse a pacientes obesos", dice Fredrik Bäckhed, uno de los autores.

Datos chilenos

Como la obesidad es un problema de origen multifactorial -genético, hábitos de alimentación y ejercicio, entre otros-, el doctor Crovari precisa que "las causas finales de por qué se desarrolla la obesidad no están claras hasta hoy, este estudio ayuda a determinar cómo el cambio en la microbiota ayuda al éxito del tratamiento".

De allí que los especialistas enfaticen que no basta con la cirugía, sino que con cambios en el estilo de vida y en el tipo de alimentación, sobre todo desde el punto de vista preventivo. "Lo que comemos va generando un ambiente propenso para que crezcan microorganismos que favorecen o no la acumulación de grasa", dice el doctor Boza.

El médico comenta que datos de pacientes chilenos sometidos a gastrectomía en manga, otra alternativa de cirugía bariátrica, serán usados por los investigadores suecos para determinar si se produce el mismo efecto observado en este estudio.

Publicado en: 
El Mercurio por C. González