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18 de Noviembre de 2015

Temática

Foto: AFP, El Mercurio
Foto: AFP, El Mercurio

Una investigación realizada en la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra reveló que al dar antibióticos y así reducir la cantidad de bacterias digestivas en ratas de laboratorio, estas adelgazan.

Esto se produce porque estos animales cambian su grasa blanca por una grasa similar a la parda, que quema más calorías, por lo que protege al organismo contra el exceso de peso y sus dañinas consecuencias. El efecto, que se produce a través de cambios en el sistema inmune, también se produce cuando las personas se exponen al frío o hacen ejercicio.

El experimento, según los investigadores, ofrece nuevas alternativas para combatir la obesidad, aunque advierten que sería bueno reducir la cantidad de bacterias sin tener que dar antibióticos, por el riesgo de resistencia que se crearía a estos medicamentos.

Los resultados del trabajo se publicaron esta semana en la revista Nature Medicine.

Rol crucial

En años recientes, la ciencia ha revelado la tremenda importancia que tienen las bacterias digestivas en las personas. Ellas influyen en la manera que se absorben las calorías y en el desarrollo del tejido graso. Asimismo, ejercen un efecto a distancia en el hígado -previniendo el hígado graso-, y el cerebro, mejorando el ánimo de la persona, entre otras positivas consecuencias.

Al reducir la cantidad de estos gérmenes se produce un aumento de la grasa parda, lo que mejora la sensibilidad a la insulina y la tolerancia a la glucosa, haciendo perder peso. "Queremos explorar formas alternativas para lograr esto, sin tener que usar antibióticos", dice el doctor Mirko Trajkovski, quien dirigió el estudio y que es profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Ginebra.

Una posibilidad es identificar en forma exacta los genes de las bacterias que influyen en este proceso. "Entonces podríamos apuntar a ellos solamente, sin tener que destruir a todos los gérmenes digestivos", agrega el doctor Trajkovski.

Entre las alternativas que se barajan está el dar un medicamento muy específico, que mate selectivamente a las bacterias que engordan. Otra posibilidad que se estudiará, es la de trasplantar bacterias digestivas desde una persona delgada a una obesa, después de destruir en esta última los microorganismos que le ayudaron a ganar peso.

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El Mercurio por Sebastián Urbina