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Publicado el

21 de Agosto de 2016
Foto: Chile Vive Sano
Foto: Chile Vive Sano

Parece ser la solución ideal para un problema frecuente entre los adolescentes. Se trata de sencillos consejos que pueden prevenir en los jóvenes tanto la obesidad como los trastornos alimentarios.

Así lo afirman las nuevas guías de la Academia Americana de Pediatría. La evidencia reunida por esta institución apoya la idea de que los médicos y los padres pueden mantener a raya los problemas de peso de los hijos, evitando que enfoquen su atención en el peso y en las dietas y, en lugar de eso, alentarlos a que tengan un estilo de vida saludable y equilibrado.

Las guías, que se publican hoy en la revista Pediatrics, fueron desarrolladas en respuesta a una creciente preocupación acerca del uso que hacen los adolescentes de métodos dañinos para perder peso. Los médicos y los padres no se percatan del problema, ya que estos jóvenes no son excesivamente delgados. Sin embargo, su rápida y sustancial pérdida de peso puede gatillar consecuencias médicas, como la alteración del ritmo cardíaco, algo que se ve, por ejemplo, en personas anoréxicas.

"Esta es una categoría de pacientes peligrosa porque a menudo no son detectados por los médicos", dice el doctor Neville Golden, profesor de pediatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de Stanford y autor principal de las nuevas guías. "En algún momento estos pacientes pueden haber tenido una necesidad real de perder peso, pero eso se les fue de las manos", agrega.

Hasta 40% de los pacientes que son ingresados a los programas para manejar trastornos alimentarios corresponden a casos que pasan inadvertidos, explica Golden, quien además es jefe de Medicina Adolescente del Hospital de Niños Lucile Packard de Stanford.

La evidencia

Las nuevas recomendaciones incluyen cinco estrategias. Tres de ellas son conductas que los padres y los médicos deben evitar, como no alentarlos a que hagan dieta, evitar las "conversaciones sobre el peso", tanto sobre el peso propio como del joven; y nunca burlarse de los kilos de más que pueda tener el adolescente.

Los dos consejos restantes son comportamientos que se deben promover, como el hecho de comer en familia en forma regular y que los padres ayuden a sus hijos a desarrollar una imagen corporal saludable, animándolos a tener una dieta equilibrada y hacer ejercicio para mantenerse en forma, y no para perder peso.

"Estos son consejos muy atinados porque hablar mucho de peso, de dietas y de que la gente te va a querer más si estás delgado, no sirve de nada", dice la doctora María Luisa Aguirre, pediatra y nutrióloga de Clínica Dávila. También se deben erradicar las bromas y burlas por el exceso de peso, agrega.

Según esta especialista, "cuando a la niña que hace dieta le dicen que se ve más bonita delgada, se reafirma este problema y es más fácil desarrollar un trastorno alimentario".

El doctor Golden, en tanto, destaca que la evidencia demuestra que quienes hacen dieta cuando inician la enseñanza media tienen tres veces más riesgo de tener sobrepeso al finalizar la escuela.

Lo importante es enfocarse en los jóvenes, dice, porque mientras la tasa de obesidad en los niños ha empezado a bajar, la de los adolescentes no lo hace.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina