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Publicado el

06 de Febrero de 2016

Temática

Entre abril y junio de este año, 130 mil niños de séptimo básico de 5.748 colegios recibirán una pulsera inteligente que medirá los pasos que dan, las calorías que queman y cómo duermen. Es la primera vez que el Estado entrega un dispositivo de este tipo y de forma gratuita.

"Esta iniciativa se enmarca dentro del Plan Contrapeso, cuya finalidad es disminuir la obesidad infantil y que tiene 50 medidas. Entre ellas, entregar alimentación saludable, promover la actividad física y entregar educación alimentaria y de vida saludable tanto a los estudiantes como a los apoderados", explica Cristóbal Acevedo, director nacional de Junaeb.

Los beneficiarios serán la totalidad de los niños que cursen séptimo básico en colegios municipales (cerca de 100 mil) y 30 mil niños de colegios subvencionados y que se encuentren en los segmentos socioeconómicos más vulnerables y tengan promedio sobre 5,6.

Serán los mismos niños que recibirán este año los computadores gratis de los programas "Yo elijo mi PC" y "Me conecto para aprender".

"Con los mismos recursos del año pasado logramos que los proveedores de computadores incorporen las pulseras dentro de su oferta. Hubo eficiencia de recursos", aclara Lorna Villalobos, jefa del Depto. de Logística de Junaeb.

Contra los kilos de más

El diagnóstico es preocupante. El Simce de Educación Física, aplicado en 2015 a estudiantes de octavo básico, concluyó que el 45% presentaba sobrepeso u obesidad.

En tanto, Junaeb -que entrega raciones de comida a dos millones de alumnos en 9.300 establecimientos- también estudió el tema. "Los datos arrojados por el último Mapa Nutricional Junaeb 2015 son alarmantes. La obesidad afecta a un 25,2% de los escolares, mientras que otro 26,7% presenta sobrepeso", dice Acevedo.

A un mes de que empiecen las clases, aún se trabaja en el material de apoyo que se entregará con las pulseras. Profesores y alumnos, por lo tanto, aprenderán en la marcha sobre su uso. "Estamos trabajando con el Ministerio del Deporte en implementar dos orientaciones de uso. Una es con los alumnos y sus padres, incentivando el uso de la pulsera para monitorear la actividad física personal. La otra es cómo los profesores pueden usar la herramienta", aclara Mariana Lira, integrante del equipo de Contrapeso en Junaeb.

Eso último aún no está listo. Según Lira trabajarán durante este año para generar lineamientos. "No solo con lo obvio que es que la use el profesor de Educación Física, sino que también pueda ser empleado en matemáticas, por ejemplo, para sacar estadísticas", dice.

Según el director de Junaeb, la institución está elaborando un manual de uso que se entregará junto con la pulsera. Además, se capacitará durante marzo a un grupo de profesores en el uso de esta herramienta.

El director de la carrera de Educación Física de la U. San Sebastián, Patricio Arroyo -quien es magíster en Medicina y Ciencias Aplicadas al Deporte y magíster en Gestión Educacional- aclara que "no debemos creer que este dispositivo será el que haga bajar de peso a los niños, la educación es primordial. Hay que hacer entender a la población que es una ayuda y no el encargado de producir el cambio. Para ello debemos involucrar a todo el entorno que rodee a los niños: colegio, familia, amigos, etcétera. Si se mantiene el mismo ecosistema, lo más probable es que no se logre nada y solo sea un juguete tecnológico más", aclara.

Para que esto no suceda, Junaeb solicitó a Chile Inclusivo -entidad cuya finalidad es medir de manera rigurosa el impacto y la eficiencia que tienen las políticas públicas- un estudio para medir la eficacia de esta herramienta. Además, estudiarán e implementarán prácticas pedagógicas y con los padres para que su uso sea efectivo.

"Haremos un estudio con 7 mil alumnos de cuarto básico de 100 establecimientos educacionales. Lo hacemos en esta etapa, porque son niños más pequeños, donde la herramienta puede repercutir en sus hábitos", dice David Bravo, director del Centro de Encuestas y Estudios Longitudinales de la U. Católica y director de Chile Inclusivo.

Un software recopilará los datos de las pulseras, ya que cada una tiene un identificador único. "Esto permite medir el progreso de un niño o de un grupo de ellos, ver cómo son los parámetros de una clase de Educación Física o generar herramientas como concursos entre colegios como, por ejemplo, qué colegio camina más", dice Valeria Signorini, investigadora de la U. Católica y Chile Inclusivo.

El grupo de estudio contrastará sus resultados con otro grupo de control que no usará la pulsera. "Vamos a hacer una evaluación con especialistas y generar informes sobre cómo funciona, cuáles son las mejores prácticas y si es aconsejable o no escalar la iniciativa", aclara Bravo.

Publicado en: 
Alexis Ibarra, El Mercurio