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30 de Noviembre de 2016

Temática

Bajo licencia Creative Commons / www.commons.wikimedia.org
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Un estudio del gremio de pediatras de EE.UU. advierte de una amplia gama de lesiones entre los niños que practican artes marciales.

Sí, pero sin golpes, según la Academia Americana de Pediatría, que en un estudio publicado este lunes advierte del riesgo al que se exponen niños y adolescentes al practicar artes marciales de contacto.

Hasta hoy, la mayoría de los análisis sobre peligros de practicar estas disciplinas consideraban población adulta. Pero el nuevo estudio, publicado en la revista Pediatrics, evaluó datos pediátricos sobre riesgos, y establece que por la naturaleza del arte marcial (patadas, combate, ataque y derribos), hay posibilidades de contusiones.

Las tasas de lesiones varían de 41 a 133 por cada 1.000 exposiciones atléticas (combates o prácticas), dependiendo del tipo de arte marcial, dice el estudio. Y pese a que muy pocas son catastróficas, sí se producen fracturas, dolencias en el cuello, lesiones dentales y contusión cerebrales. También existen movimientos peligrosos que pueden producir golpes directos en la cabeza o sacudidas repetitivas de ésta en el piso y asfixia.

Incluso golpes leves, pero repetitivos pueden causar daño cerebral. Y el cerebro, a diferencia de otros órganos, no tiene la capacidad de curarse de algunos tipos de lesiones, advierte el estudio.

Los resguardos

En karate, kung fu, taekwondo y judo, entre otras disciplinas, los participantes se dirigen deliberadamente a la cara de su compañero con golpes y patadas.

Y pese al uso de equipos de resguardo, como protectores bucales, de ojos o cara, usados para disminuir el peligro de un traumatismo de cabeza o facial, aún constituyen riesgo, según la investigación de la Academia Americana de Pediatría. “Hay una escasez de estudios que documenten la reducción del riesgo de lesiones en las artes marciales que utilizan estos dispositivos de protección”, dice el informe.

En EE.UU. cerca de 6,5 millones de niños practican artes marciales. En Chile, no hay cifras exactas, pero en muchos colegios son parte de las actividades extraprogramáticas que se ofrecen a los estudiantes.

Preferidas por los niños, son a su vez destacadas por ayudarlos no sólo a desarrollar aptitudes físicas, sino también por enseñarles autodisciplina, concentración y habilidades de socialización.

¿Es recomendable practicarlas? El informe detalla que niños y adolescentes sólo deberían participar en clases o competiciones supervisadas por instructores con formación adecuada y suprimir el contacto físico, sólo hasta que hayan demostrado madurez física y emocional adecuada durante la preparación sin contacto.

Y en el caso de las que involucran combate, se debe considerar la aplicación rigurosa de normas que prohíban la fuerza excesiva o golpes en zonas prohibidas (garganta, brazos, piernas, ingle, articulaciones y empeine).

Controlar el número de horas de prácticas por semana también reduce las lesiones. “El riesgo de lesión se duplica con cada dos horas adicionales de entrenamiento después de las primeras tres horas”, dice el estudio.

Más beneficios que riesgos

Scarlett Jiménez, kinesióloga y académica de la U. de Talca, practica karate desde los 10 años, y dice que como en todo deporte, siempre está el riesgo de lesionarse. “Pero son mucho más los beneficios que entregan”, afirma.

En los niños, dice, a medida que avanzan, se pueden apreciar cambios como mejoras en su autoestima.

Reconoce que la recomendación se hace por la prevalencia de lesiones, “pero hay muchas más lesiones en fútbol amateur que practicando karate”.

Por el atractivo que tiene en los niños y los beneficios que entrega, Jiménez recomienda que sólo se consideren clases guiadas por instructores preparados. “Que entregue los resguardos necesarios, como hacer calentamiento previo, elongación previa, para disminuir y la incidencia de las lesiones, y posteriormente después del entrenamiento”.

Claudia Vera, karateca y presidenta de la Agrupación de Deportistas de Alto Rendimiento, dice que lo que se recomienda es que las niñas partan desde los cinco y los niños a partir de los seis.

“Todo depende de la coordinación que tengan”.

Pero lo más importante es que sea con un profesor capacitado. “Si en la primera clase los papás ven que los hace entrar en contacto o combate, dar golpes directamente a otro niño, eso jamás se hace”, advierte Vera.

Los profesores no pueden mezclar niños de cinco con niños de 15. “El no arte marcial no es golpe, no es sólo la práctica misma, es un estilo de vida y los profesores se deben enfocar en eso”, dice.

Publicado en: 
La tercera por Paulina Sepúlveda