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05 de Septiembre de 2016

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Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.derechoalagua.cl
Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.derechoalagua.cl

Proyecto transforma el fruto en jugo y reparte el 20% de las utilidades entre recolectores. El negocio permite a la vez la extracción sustentable de esta especie.

“Diversos estudios científicos han mostrado que el maqui tiene una serie de propiedades antiinflamatorias, antidiarreicas, antibacterianas, antitumorales, antioxidantes, efectos antidiabéticos y analgésicos, entre otros”, explica Adriana Bastías, experta del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA),  quien publicó en julio un estudio sobre la genética de este fruto.

Debido a estas propiedades, el maqui (Aristotelia chilensis) está bajo la mirada de los científicos, pero también de empresas B que crean negocios con impacto social.  Newén Maqui es uno de esos emprendimientos. A través de esta marca, el maqui se vende como jugo y polvo, pero al mismo tiempo se da empleo a recolectores de las comunas de Santa Bárbara, Quilaco y Mulchén,  las que según la encuesta Casen 2013 tienen un índice de pobreza superior al 27%. 

Esta idea obtuvo el primer lugar en la categoría Desarrollo humano, inclusión social y reducción de la desigualdad en los premios Latinoamérica Verde, que se entregaron el pasado 25 de agosto, en Ecuador, certamen en que se seleccionan los mejores 500 proyectos sociales y ambientales de la región.  

La empresa tras Newén Maqui  es GeCo. Carlos Abogabir, su director ejecutivo, explica que GeCo es una aceleradora de sostenibilidad que  asesora a otras firmas en esta materia. En ese contexto tenían que crear un proyecto en la precordillera de la Región del Biobío, donde había maqui pero también pobreza. 

Fua así como concretaron una alianza con  las empresas Colbún y Mininco, quienes les aportaron capital y los bosques nativos de su patrimonio, y luego organizaron a los recolectores, quienes reciben el 20% de las utilidades. 

El proyecto despegó en 2014, año en que se recolectaron ocho toneladas orgánicas, al siguiente 12 y este año 37. “Sólo en el 2016 participaron cerca de 200 recolectores y recolectamos 36,6 toneladas de maqui, permitiendo generar impacto social y ambiental. Esperamos este año triplicar las ventas del 2015 y seguir creciendo en la incorporación de nuevos productos y canales de venta”, dice Abogabir. 

Este año esperan repartir a las comunidades más de 80 millones de pesos entre compra de fruta, servicios y entrega de utilidades, lo que da un promedio de 425 mil  pesos por el mes de recolección para las familias.    

La marca se exporta a Corea del Sur y Japón, y este año esperan abrir el mercado de EE.UU., y sumar una presentación en barra. 

“A la fecha la mayor cantidad de exportaciones de este fruto son a Corea, donde hay una gran preocupación por la alimentación saludable en base a productos naturales”, detalla Abogabir. 

Las propiedades del maqui han impulsado un alza en la demanda de este fruto,  razón por la que esta firma sigue un proceso de certificación orgánica para su extracción. 

“Hacemos una poda selectiva. El arbusto tiene que quedar con el 30% de su follaje disponible para el año siguiente. Hay auditores que van a terrenos que cuidan que eso suceda, la idea es preservarlo para que encontremos frutas donde cosechamos y no devastarlo”, señala  Alejandro Boetsch, gerente de Innovación y Nuevos Negocios de GeCo. 

Publicado en: 
La Tercera por Carlos González