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Publicado el

30 de Mayo de 2016

Temática

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.faros.hsjdbcn.org
Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.faros.hsjdbcn.org

"La imagen de la embarazada gordita ya pasó de moda. Es poco saludable y tampoco se ve bien", dice Ana María Palma (29), quien tuvo a Ema, su segunda guagua hace un mes y medio. "Por un lado, los doctores se preocupan mucho más por tu salud y a uno también le da miedo subir de peso, que salgan estrías y que después cueste mucho volver a como uno era", reconoce. Durante su embarazo, Ana María siguió andando en bicicleta, caminando y alimentándose sanamente.

"También creo que hay presión social. Yo no subía muchas fotos a Facebook o Instagram, pero muchas amigas sí, de cómo les iba a creciendo la guata y eso se presta para que se genere cierta competencia".

Las redes sociales juegan un rol importante en esa presión. Allí abundan imágenes asociadas a la idea del "embarazo fit", donde las usuarias (modelos, actrices o mujeres comunes y corrientes) comparten selfies de su buen estado físico, tips de alimentación y ejercicios.

"Los estereotipos de modelos juegan un rol importante en las pacientes. Quieren parecerse a tal y tal, y comportarse de manera similar a ciertas famosas", dice Néstor Lagos, ginecólogo de la Clínica Alemana.

"Hoy hay mucha presión. En un grupo de diez amigas, hay algunas que son muy flacas y otras que se deben comparar con ellas y lo pasan mal. Eso tiene que ver con la vulnerabilidad individual. Porque más que la comparación con las amigas, es con su propia imagen corporal", explica Camila del Solar, académica de la Escuela de Psicología UC.

Hace 10 años, el embarazo era sinónimo del chipe libre, la excusa perfecta para comer por dos y engordar. Hoy, en cambio, mantenerse en forma es clave. Situación que ve día a día Constanza Szalay, directora de Mamactiva.cl, centro que se especializa en clases de gimnasia pre y posparto, y talleres orientados a la salud y bienestar. "Empezamos con esto hace siete años y últimamente se ha vuelto mucho más masivo. Hay mucha preocupación por cuidar el cuerpo y estar más saludable".

Según Szalay, no son pocas las clientas que se obsesionan con el peso. "Hacen comentarios como 'no me cabe nada', 'fui al doctor y subí cuatro kilos' u 'hoy comí chocolates', echándose al agua por cosas que creen que no están bien. Ahí siempre tratamos de educarlas y explicarles que la falta de nutrientes se traspasa a la guagua y las debilita a ellas".

Más sanas

Más que por verse bien, la motivación de no engordar de las embarazadas se debe que quieren estar más saludables, dice Eduardo Sepúlveda, gineco-obstetra de Clínica Las Condes. "No lo percibo como una presión social específica, sino que como algo más médico", dice.

"Dos tercios de las mujeres están enfrentando el embarazo con sobrepeso u obesidad. Eso te expone a complicaciones como hipertensión, diabetes gestacional, parto prematuro e incluso a más probabilidades de muerte súbita del niño", agrega.

Entre 9 y 11 kilos se les recomienda subir a las embrazadas con peso normal, según los médicos. Sin embargo, la psicóloga Del Solar advierte que muchas mujeres se quedan con que solo 9 kilos es el ideal.

"La idea de restringirse durante el embarazo es un concepto nuevo que hace diez años no existía. Hay mujeres que se cuidan y nos les pasa nada, pero otras son más inseguras y pueden irse al extremo", advierte la especialista. Fijarse en el peso y tamaño de la guagua y en lo que come la madre es la clave para saber si se está alimentando bien.

Publicado en: 
El Mercurio por Andrea Manuschevich