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Publicado el

27 de Abril de 2016

Temática

Foto: NYT / El Mercurio
Foto: NYT / El Mercurio

En términos de prevención y cuidado del corazón, las mujeres suelen ir con desventaja. Además de ser subdiagnosticadas y tratadas más tarde que los hombres, un nuevo estudio publicado en Canadá muestra que ellas suelen adherir menos a los programas de rehabilitación cardíaca luego de sufrir un infarto o ser sometidas a una cirugía coronaria.

Todo un contrasentido si se considera que la evidencia en torno al tema confirma que estos programas se asocian con menor morbilidad y mortalidad, y que ellas logran una mejor recuperación de sus capacidades físicas y funcionales que los hombres.

"Desafortunadamente, pese a los bien conocidos beneficios de la rehabilitación cardiovascular, las tasas de derivación y participación son bajas; los pacientes en general adhieren a dos tercios de las sesiones prescritas y entre las mujeres esa cantidad es menor", dice una editorial que acompaña al nuevo estudio publicado hoy en la Revista de Cardiología Canadiense.

En dicho trabajo se analizaron datos de 14 estudios que involucran a más de ocho mil pacientes de ambos sexos (27% mujeres). Las tasas de adherencia entre los hombres variaban entre 39% y 89%, en tanto que entre las mujeres la participación oscilaba entre 35% y 85%, según explica la autora principal, Sherry Grace, de la U. de Toronto.

Los programas de rehabilitación consisten en una serie de ejercicios de tipo aeróbico, estructurados y supervisados, que se realizan en sesiones semanales, durante tres o cuatro meses. Se aplican a pacientes que han sufrido un infarto, que han sido sometidos a una cirugía coronaria o angioplastia, o que sufren de insuficiencia cardíaca.

"En general no duran menos de seis semanas; las primeras sesiones son de reacondicionamiento y luego se realizan ejercicios más intensos. Lo ideal es que el paciente continúe de manera permanente con ellos", explica la doctora Sonia Kunstmann, cardióloga de la Clínica Las Condes.

La realidad muestra otra cosa. Un estudio hecho en la Universidad Católica -publicado el año pasado en la Revista Internacional de Medicina Clínica-, reveló un 33% de adherencia a esta terapia. "No estamos tan mal si se considera que en otros países el porcentaje varía de 18% a 37%", dice la doctora Mónica Acevedo, cardióloga y autora del trabajo.

"El problema es que en la actualidad tenemos apenas 5% a 7% de derivación al programa; es decir, muy pocos pacientes llegan a rehabilitación", advierte.

Ese es uno de los principales problemas. "Los médicos tratantes aún miran con reticencia esta intervención; hay desconocimiento y no creen en los beneficios del ejercicio", lamenta la doctora Acevedo.

Esa misma actitud influye en la paciente y se suma a otros factores que la alejan de cumplir con la rehabilitación.

Segundo plano

En el estudio canadiense, las mujeres suelen declarar que los ejercicios son dolorosos o agotadores; que les complica el traslado al hospital o que deben cumplir con responsabilidades familiares, como algunas de las principales razones por las que abandonan.

"La mujer tiene una carga social y familiar mayor, por lo que entre sus prioridades, el ejercicio pasa a segundo plano", dice la doctora Kunstmann.

En el estudio de la UC, Acevedo también pudo observar que la presencia de obesidad, tabaquismo y sedentarismo previos influyen de manera importante. "Hay una resistencia al cambio que juega en contra".

De allí la importancia de buscar estrategias para promover la participación y adherencia. "Hay medidas probadas, como dar consejos personalizados, así como utilizar herramientas que las ayuden a monitorear sus avances, como apps para celulares", dice Sherry Grace.

Facilitar el acceso al centro de rehabilitación, así como enviar mensajes y recordar horas, también funcionan, dice Acevedo. "Pero lo más importante es el apoyo del médico tratante y educar a los pacientes sobre los beneficios de estas terapias".

"Una mayor carga social y familiar de la mujer interfiere con la adherencia a la rehabilitación cardiovascular".

DRA. MÓNICA ACEVEDO
Cardióloga e investigadora de la Universidad Católica

Publicado en: 
El Mercurio por C. González