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Publicado el

09 de Mayo de 2017

Temática

Licencia Creative Commons / Flickr de Jarel 222
Licencia Creative Commons / Flickr de Jarel 222

Si en estos días ha recibido un video por redes sociales sobre los beneficios del "baño forestal", no sería mala idea poner en práctica sus recomendaciones. El video destaca que "sin correr ni entrenar, solo la contemplación tranquila cerca de los árboles" favorece la salud física y mental.

Diversas investigaciones -la mayoría de ellas realizadas en Japón- avalan esto.

Es en ese país donde en 1982 el entonces ministro de Agricultura, Silvicultura y Pesquería acuñó el término Shinrin-yoku , que puede traducirse como "contactarse con" o "asimilar la atmósfera del bosque".

En 2010, el investigador Bun Jin Park, de la U. de Chiba, en Japón, publicó uno de los estudios más citados sobre Shinrin-yoku, realizado en 24 bosques de ese país. En este, 280 voluntarios debían caminar 15 minutos entre árboles y contemplar por otros 15 minutos la naturaleza.

Al compararlos con un grupo que paseó por un área urbana, observaron que los sujetos que se habían dado un "baño de bosque" mostraban parámetros fisiológicos que se asocian a un estado de relajación: presión sistólica 1,6 a 2% más baja, pulso 4 a 6% menor, niveles de cortisol en la saliva -hormona que se secreta en situaciones de estrés- entre 13,4 y 15,8% más bajos. Además, detectaron que marcadores del sistema parasimpático -que aumentan bajo estrés-, después del paseo por el bosque habían caído en 18%.

Otro estudio de Li Quing, de la Escuela Médica Nipona, de Tokio, realizado con 12 trabajadores que pasaron tres días y dos noches en distintos bosques donde caminaban entre dos y cuatro horas diarias entre los árboles, mostró que al final del paseo, en once de ellos aumentó hasta en 50% la actividad de los linfocitos llamados "asesinos naturales", que inducen la muerte de células cancerígenas y defienden al organismo contra virus y bacterias.

Li postuló, además, que compuestos volátiles llamados fitoncidas, que emiten los árboles y plantas, tendrían un efecto saludable similar al de la aromaterapia.

A partir de estos resultados, en Japón, Corea del Sur, Europa y estados como California, han surgido asociaciones de terapia forestal, mientras que en Japón, médicos prescriben paseos por bosques como terapia preventiva.

Aarón Cortés, psicólogo investigador del Hospital Clínico de la U. de Chile y doctor en Psiconeuroinmunología, advierte, sin embargo, que los resultados de la literatura disponible sobre Shinrin-yoku muestran que hay una correlación entre los baños de bosque y la modificación de parámetros orgánicos, pero no una relación causa-efecto.

"Dicho esto -agrega-, el desconectarse de factores de estrés de las grandes ciudades es, sin duda, una buena estrategia de reducción de estrés, y el contacto con la naturaleza es, sin duda, una estrategia para lograrlo, así como hacer deporte, tener hobbies , practicar relajación, salir con amigos o realizar cualquier actividad placentera".

Cómo hacerlo Para darse un buen "baño de bosque", se aconseja partir sin celular o cámara fotográfica, caminar sin rumbo ni expectativas, dejándose llevar por su propio cuerpo; hacer pausas para observar y escuchar la naturaleza a su alrededor, y no hablar con otros durante el recorrido.

Publicado en: 
Pauline Leighton / El Mercurio