Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

27 de Abril de 2016

Temática

Héctor Yáñez / El Mercurio
Héctor Yáñez / El Mercurio

Una investigación realizada por Dinamarca, Canadá y Estados Unidos, que involucró a más de 300 mil personas, revela que los pacientes no necesitan estar con el estómago vacío cuando se les mide el colesterol de la sangre.

Hasta ahora se pedía que el examen se hiciera en ayunas en todos los países, excepto Dinamarca, nación que desde 2009 no pide estar en ayunas.

Para muchos pacientes, cumplir con esta condición es un problema, y esta investigación ha demostrado que los resultados de la medición son similares estando o no en ayunas. Por lo tanto, ahora lo aconsejable sería recomendar que los pacientes no dejen de comer ocho horas antes de tomarse el examen.

Facilita las cosas

"Esto mejorará el cumplimiento de los chequeos y los tratamientos preventivos de los pacientes, dirigidos a reducir el número de ataques al corazón y al cerebro, que son los principales asesinos a nivel mundial", dice el profesor Borge Nordestgaard, del Departamento de Medicina Clínica del Hospital Herlev, de la Universidad de Copenhague. En Dinamarca, el examen de colesterol casual, a cualquier hora del día y sin importar si la persona ha comido o no, se ha realizado con éxito. Esto ha sido beneficioso tanto para los médicos como para los pacientes y los laboratorios, que ahora gozan de un procedimiento simplificado y más flexible. Algo que es particularmente bueno para quienes trabajan, los niños, los diabéticos y las personas mayores.

Al facilitar a los pacientes que midan su colesterol, "esperamos que sean más las personas que reciban el consejo de su médico para cambiar y mejorar sus estilos de vida, y, de esta manera, protegerse de enfermar", agrega Nordestgaard.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina