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Publicado el

28 de Enero de 2016

Temática

Ilustración: Fabián Rivas
Ilustración: Fabián Rivas

Al finalizar el día, la somnolencia y falta de ánimo son, para muchos, las únicas sensaciones que los acompañan al volver a casa. De la energía que se tuvo en las primeras horas de la mañana no queda nada. ¿Qué hacer para que esta perdure hasta el fin de la jornada?

El primer paso, según la neuróloga Julia Santín -directora del Centro del Sueño de la Red de Salud UC Christus-, es haber tenido un sueño de calidad. El dormir menos de seis horas, explica, provoca un despertar con somnolencia e irritabilidad. Además, los procesos de aprendizaje y consolidación de la memoria se alteran.

La exposición a la luz natural durante las mañanas también es importante. "Es bueno despertar con luz. Muchas personas son muy sensibles a ella, por lo que les genera una sensación de bienestar y los despierta. Por eso no es recomendable quedarse frente al computador hasta tarde, ya que el exceso de luz en la noche interfiere en el sueño", agrega Santín.

Tampoco es bueno un hábito muy común entre aquellos a los que les cuesta despertar: aplazar la alarma. "Esta práctica no es dañina en sí misma, pero hay que considerar que en esos minutos más que uno duerme no se logra un sueño de calidad. Lo mejor es fijar una hora para despertar y no aplazarla", aconseja Leonardo Serra, neurólogo del Centro del Sueño de la Clínica Alemana. Una forma de evitarlo, dice, es dejar el reloj o el celular fuera del alcance. Luego recomienda sentarse en la cama unos segundos y tras eso levantarse.

Otro hábito clave para tener energía durante el día es evitar el ayuno. A la hora del desayuno, la primera comida del día, Serra aconseja evitar las frituras y preferir los lácteos, cereales y frutas. Luego, si es posible, hacer ejercicio.

"Lo recomendable es realizar alguna actividad aeróbica como correr, nadar o andar en bicicleta. Todas depuran toxinas, activan el cuerpo y la mente y, además, oxigenan el cerebro, lo que favorece un buen despertar. Se deben realizar por unos 30 minutos, a una intensidad moderada", explica el neurólogo.

Si a pesar de seguir todos los pasos anteriores la somnolencia no abandona y la energía es esquiva para comenzar el día, podría deberse a algún trastorno del sueño. Aunque alguien duerma lo suficiente, indica la neuróloga, si ronca, tiene depresión o problemas a la tiroides, no podrá conseguir un sueño reparador.

"Si uno sigue con ganas de dormir, no es culpa de la comida ni de los hábitos, significa que hay algo que está afectando la calidad del sueño y que debe estudiarse", agrega Leonardo Serra.

Publicado en: 
El Mercurio por Carol Rojas