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19 de Octubre de 2015

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Infografía: Rodrigo Valenzuela, La Tercera
Infografía: Rodrigo Valenzuela, La Tercera

En 1990 morían 823 mujeres y en 2012 fueron más de 1.300.

Si en 1990 murieron 823 mujeres de cáncer de mama, hoy al año mueren cerca de 1.300, cuatro al día. Según un estudio publicado en la Revista Chilena de Cirugía, que considera las muertes entre 1990 y 2012, el crecimiento representa un aumento de la tasa observada de mortalidad (total de mujeres y número de muertes) de 26,8% (ver infografía).

Si bien las muertes en las mujeres jóvenes (entre los 30 y 49 años) disminuye, con la edad, aumentan. 

Razones para este incremento hay varias. Claudia Aguayo, epidemióloga del Hospital Regional de Concepción y una de las autoras del estudio, dice que el alza se relaciona con el envejecimiento de la población y la mayor expectativa de vida. Es más, se espera que la mortalidad  por este cáncer aumente aún más por estos mismos factores.

Dunstan Espinoza, jefe el Equipo de Mama del Instituto Nacional del Cáncer, cree que también influye la incorporación de esta patología al Auge, lo que se traduce en un mejor diagnóstico. Destaca que en los últimos cuatro años, la mortalidad se ha mantenido igual. 

Solana Terrazas de la Fundación López Pérez (Falp), dice que si se ajusta la mortalidad con la edad (tasa ajustada), se ve una disminución de las cifras, discreta pero sostenida en el tiempo, gracias a los avances tecnológicos en diagnóstico y tratamiento que permiten una mejor sobrevida y una mayor probabilidad de curación. De una tasa de 13,1 en 1990 (13 mujeres mueren por la enfermedad por cada 100 mil) a una tasa de 11,7, según el mismo estudio. 

Lorena Báez, encargada de la Unidad de Cáncer del Ministerio de Salud, dice que la tasa observada siempre sube porque la población crece y la expectativa de vida también, sobre todo de las mujeres.

Para Aguayo, la tasa ajustada sirve para comparar con otros países o entre años, pero la tasa observada importa para la atención médica porque permite estimar los recursos, distribuirlos y optimizarlos. Es, en definitiva, lo real, lo que está ocurriendo en el país.

A la edad y envejecimiento se suman otros factores relacionados al estilo de vida, embarazos tardíos, obesidad y sedentarismo, que hacen que este cáncer sea más frecuente. En los países desarrollados, pese al envejecimiento de la población, la tasa observada de mortalidad sí ha disminuido y lo hace porque la pesquisa de este cáncer es precoz, aclara Aguayo.

Más mamografías

En la actualidad, el GES garantiza una mamografía gratuita cada tres años para mujeres entre 50 y 59 años, afiliadas a Fonasa o isapres, pero todos los especialistas sugieren que a partir de los 40 se debe realizar una anual. “Fallamos en el diagnóstico precoz. A pesar del GES, solo 40% de las mujeres entre 50 y 59 años se hace el examen. Hay que insistir en el examen todo el año”, dice Dunstan. En tres años puede surgir un cáncer y no ser detectado. 

“Desde el punto de vista estrictamente médico, ni el rango ni el intervalo en que se aplica el examen” en GES, “son los adecuados”, cree  Verónica Mariani, especialista en cirugía oncológica y de mama de la Clínica Universidad de Los Andes. Para Octavio Peralta, cirujano de mama de Clínica Las Condes, ampliar la edad de cobertura y disminuir el intervalo de tiempo en el que se realiza, permitirá diagnósticos más precoces que mejorarán el pronóstico. En el Minsal aseguran que en un futuro se aumentará la edad hasta los 69 años.

Para que funcione la detección precoz, también es importante la certificación de los lugares que realizan este tipo de exámenes. Mariani lamenta que no exista un registro o certificación de los centros de radiología. “Esto es de la mayor importancia porque la calidad de la imagen es radicalmente distinta en los equipos nuevos, la mayoría de los cuales son digitales. Una mala imagen puede no mostrar un signo inicial de un cáncer que es justamente lo que se busca poner en evidencia”, indica. Un falso negativo le da a las mujeres una seguridad que no es real, cree Peralta.

“Hoy los radiólogos que informan imágenes mamarias son, o deberían ser, especializados en estos exámenes. Uno sin experiencia puede pasar por alto (al igual que un mal equipo) una señal que signifique hacer un diagnóstico oportuno”, dice Mariani. 

La Superintendencia de Salud está acreditando a las unidades de rayos según su infraestructura y el Departamento de Manejo Integral del Cáncer y otros Tumores del Minsal, junto con el ISP y expertos, trabajan en una normativa técnica para resguardar la calidad de la mamografía para implementarla en el corto o mediano plazo, adelanta Baez. Según Peralta, países desarrollados como EE.UU. y el Reino Unido han disminuido la mortalidad por este cáncer mediante dos estrategias: diagnóstico precoz y nuevos tratamientos personalizados según el tipo de tumor de la paciente.

Publicado en: 
La Tercera por Cecilia Yáñez