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Publicado el

15 de Noviembre de 2015

Temática

Por: Paulina Sepúlveda, La Tercera
Por: Paulina Sepúlveda, La Tercera

Octogenarios hoy suman 384.756 personas y crecerán 22% en 2020. Es un segmento con necesidades distintas a mayores de 65 años. Hoy se necesitan al menos 400 geriatras en el país, pero sólo hay 75 de estos especialistas.

Familias más pequeñas y longevidad creciente. Es la imagen actual de Chile, resultado de “estar en una etapa avanzada de transición al envejecimiento demográfico”, explica Gustavo Villalón, jefe del subdepartamento de Estadísticas Demográficas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El fenómeno está generando una rápida alza en la población de 80 años y más. Hoy los octogenarios son  384.756 personas, y en cinco años crecerán 22%. En 2020 serán 469.536 personas, según el cifras del INE. 

En el otro extremo, dice Villalón, la población de menores de 15 años está disminuyendo en términos absolutos y relativos (porcentaje del total). “Según la última proyección, en 2002 este grupo representaba un 26%, y en 2020 sería un 20%”. 

Para Rayen Inglés, directora Nacional del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama), “es un envejecimiento de la vejez. Proceso que se caracteriza por el aumento de los cohortes poblacionales superiores a los 80 años”.

Implica, dice la directora, generar escenarios de entornos favorables, “además de asumir que la vejez es una de las etapas más larga del ciclo de vida”. 

Al aumentar el número de chilenos que pasan la barrera de los 80 años, es importante determinar quién los cuidará, dice Esteban Calvo, académico de epidemiología de la U. de Columbia y de Políticas Públicas de la U. Diego Portales. “Tarea que no puede descansar sólo en la familia”, resalta.

La respuesta de las familias se ha reducido junto con sus integrantes. La disminución en la tasa global de fecundidad (TGF), muestra ese cambio. En 1960 la TGF, es decir el promedio de hijos tenía una mujer durante toda su vida fértil, era de 5,4. En 1980 pasó a 2,7 y en 1990 fue de 2,66 hijos. Para 2013 esa cifra fue 1,8.

Se necesita, dice Calvo, un seguro solidario para el cuidado. “No todos van a poder pagar, ni van a contar con una persona que los cuide”. Hoy quienes cuidan, agrega, suelen ser personas de 50 años que están en el peak de su carrera. “Si dejan de trabajar tiene un costo para el país”, señala.

Cuidados especiales

El alza de los octogenarios requiere políticas públicas, diferentes a  las que se aplican a mayores de 65, dice Paula Forttes, directora sociocultural de la Presidencia y a cargo del programa Chile Cuida, sistema de cuidado orientado a los mayores de 80 años, grupo con más discapacidad y dependencia. 

“Se trata de un programa piloto de atención domiciliaria que visibiliza a la persona que cuida y al adulto mayor que requiere cuidado”, explica. Peñalolén fue la comuna escogida para iniciar el proyecto, que se concentró en 100 familias de Lo Hermida y la Faena.

La Encuesta Voz de Mujer 2011, estima que 63.832 mujeres dejaron su último empleo por cuidar un adulto mayor. “Es una demanda social de larga data de las familias -y en particular de las mujeres- la necesidad de más apoyo del Estado para brindar cuidados a los miembros de la familia que lo requieren”, indica Forttes.  

Junto a ello, Calvo resalta la urgencia de una política nacional de Alzheimer y enfermedades demenciales. “Las personas mayores viven en todo Chile y se requiere de  políticas regionales, a medida que pase el tiempo esto requerirá más importancia nacional”. La demanda es tener más integridad del sistema de salud, indica el experto, que implica actualizar los test, ampliar las medidas de tratamiento y apoyo farmacológico, “pero sobretodo determinar cuál será el rol de las isapres”.

Estudios recomiendan un médico geriatra cada 4.000 personas mayores de 75 años. Chile además tiene déficit en ese ítem. Hay cerca de 80 acreditados y se debería disponer de al menos 400, dice la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile. “Tenemos hoy más de 300 mil personas mayores de 80 años que tienen necesidades de salud muy específicas, y requieren un número importante de geriatras formados, que hoy no tenemos”, dice Calvo.

Expertos para una etapa en que la cura no es la meta, explica. “El tema es paliativo o de prevención, son tratamientos más complejos”. 

Calidad de vida

El grupo irá creciendo y  cada nueva generación tendrá características particulares.  “Las personas que llegan a los 80, en su mayoría no siempre tienen educación media completa. Eso va a ir cambiando de una generación a otra y pueden incluso tener 10 años más de educación”, dice Calvo. 

Cada nueva generación de  octogenarios será más formada y capacitada. “No sólo se traducirá en exigencias distintas, sino en más facilidad para el autocuidado y que su necesidad de apoyo  sea menor”.

Otra de las áreas en las que los mayores de 80 años se encuentran desprotegidos, es el ámbito legal, dice Patricia Villarroel, abogada especialista en adulto mayor de la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ). 

En lo que va de 2015, sólo en la Región Metropolitana 27 mil adultos mayores han consultado y muchos desconocen sus derechos en materias de patrimonio y  prestamos, dice la abogada. A esa edad, comenta, su preocupación es que les queda poco tiempo y quieren dejar todos sus aspectos legales ordenados. “Pero muchas veces se trata de asuntos de hace 30 años atrás y los procedimientos civiles son muy lentos”, indica.

“Nunca deben entregar poderes para cobro de pensión, ni para la administración de sus bienes, ni a su hijo regalón, sin antes consultar”, dice Villarroel. Los abogados de la CAJ asisten de manera gratuita, aclara.

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La Tercera por Paulina Sepúlveda