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09 de Febrero de 2017

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Bajo licencia Creative Commons / www.busqueda.com.uy
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Encuesta, realizada en nueve países por la U. Andrés Bello y U. de Londres, destaca a Chile como uno de los más proclives a reformas y abierto al uso medicinal. En el caso chileno, dice el estudio, apoyo a legalización del cannabis se relaciona con altas puntuaciones en Indice de Desarrollo Humano.

En la década de 1970, en América Latina la imagen popular sobre el cannabis, y que continuó hasta el XXI, era la de una amenaza. Se asociaba a la juventud y delincuencia, y sus consumidores eran estigmatizados.

¿Cuál es la visión actual? Hoy en América Latina existe una mirada heterogénea. Se aprecian países más liberales, como Chile y Uruguay, con mayor aprobación a la legalización y uso recreativo.

Hay otro grupo mucho más conservador, con Perú, Bolivia y El Salvador. Y en un terreno intermedio se ubican Argentina, Colombia, México y Perú.

Chile destaca en la región por el más alto reconocimiento de consumo, con un 40%, seguido por Argentina (39%) y México (32%). Es también donde existe mayor apoyo al uso medicinal (7,9 puntos en una escala de 1 a 10) y más baja percepción de riesgo del consumo de cannabis (6,9).

Así lo revelan los análisis de la Encuesta Anual 2014 del Observatorio de Políticas de Drogas y Opinión Pública de la U. Andrés Bello de Chile y la U. de Londres, en Inglaterra, en el estudio Attitudes towards drug policies in Latin America: Results from a Latin-American Survey, que se publicó en el International Journal of Drug Policy.

El trabajo, que consideró nueve países latinoamericanos y 8.952 encuestados, muestra que Chile tiene el mayor porcentaje de apoyo para legalizar sobre el tema: 48,2%. Le siguen Colombia (43.5%), Uruguay (41,5%) y México (40,9%). En último lugar está Bolivia (9,4%).

Al consultar sobre el apoyo al uso recreacional, Uruguay está en primer lugar (5,2), le sigue Chile (5,1) y México (4,9).

Chile liberal

Andrés Mendiburo, sociólogo e investigador de la U. Andrés Bello, miembro del estudio, explica que la investigación reflejó una marcada correlación entre el apoyo a la legalización del cannabis y las puntuaciones en los Indices de Desarrollo Humano (IDH).

El IDH considera el progreso de un país en áreas como expectativa de vida y salud, acceso a educación y nivel de vida digno. Chile tiene un IDH de 0,832 (en una escala de cero a uno), y es parte de los países con alto nivel desarrollo humano (valores sobre 0,800), y se ubica en el puesto 42 de la clasificación mundial.

Un alto IDH se relaciona con contextos seguros y variables culturales como más educación, dice Mendiburo. Ello se vincula con percepciones más positivas sobre el uso de marihuana. “En Bolivia y El Salvador, con menor desarrollo, tienen percepciones más negativas”, dice Mendiburo.

Sin embargo, esa mejor percepción pública no implica que la marihuana no sea riesgosa, indica Mendiburo. “El estudio indica que la gente dice que es buena, pero no quiere decir que sea buena”, aclara.

En Chile esa mayor tolerancia se entiende, además, dice Octavio Avendaño, sociólogo y académico de la U. de Chile, porque la marihuana no está vinculada a redes de narcotráfico, como sí ocurre en otros países de la región.

“Se ha producido una mayor apertura al tema en los sectores más liberales de la sociedad. Pero aún hay sectores reacios a estos cambios y esos sectores todavía se oponen a cualquier uso de la marihuana”, explica el sociólogo de la U. de Chile.

Baja en percepción de riesgo

Otros factores que influyen en esa visión, dice Juan Carlos Oyanedel, sociólogo e investigador de la U. Andrés Bello, son las malas campañas de salud pública. “Bajaron los índices de tabaquismo, pero el alcohol y el resto de drogas subieron. Existe la percepción de que la marihuana no hace nada”.

Para Mariano Montenegro, ex director del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (Senda), esa caída en la percepción de riesgo se explica porque durante el gobierno anterior se debilitaron los programas de prevención en las comunas (Senda Previene en los municipios).

“Había que evaluar los programas en los colegios y decidieron sacar los programa para evaluar, y quedó el sistema educativo sin programas de prevención por un largo periodo. Eso sólo se subsanó el año pasado, cuando se instaló el programa preventivo en 8.700 establecimientos educacionales desde pre-escolar hasta cuarto medio”.

Publicado en: 
Paulina Sepúlveda, La Tercera