Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

02 de Octubre de 2015

Temática

Patín Urbano, El Mercurio
Patín Urbano, El Mercurio

La primera vez que Macarena Osorio (39) tomó una clase de patinaje fue tres meses atrás. Recuerda que quedó tan adolorida que al día siguiente no era capaz de levantar el control remoto sin que le molestaran todos los músculos del cuerpo. "Me fracturé una costilla en esa clase, pero me di cuenta como media semana después, porque me dolía todo. Solo cuando el resto de los dolores pasó y no así el de la costilla, supe que la tenía rota".

Pero también recuerda que, a pesar de los golpes, entonces supo que no podría bajarse de los patines.

"Siempre dije que yo y los deportes no somos amigos, que yo no servía para eso, pero ahora patino tres o cuatro veces a la semana". Tanto le gusta este ejercicio que ya convenció a su hijo de ocho años de ir a patinar juntos a la pista de Los Dominicos y espera persuadir luego a su hijo menor y a su marido.

Esa pista es uno de los puntos obligados de los patinadores de Santiago. Allí Macarena ha conocido a otros adultos que, como ella, se han entusiasmado por este deporte.

Todas las edades

"Creo que los patinadores le estamos haciendo el peso a las bicis. Todavía no somos tantos como los ciclistas, pero creo que vamos hacia allá", dice Cristóbal Urbina (25), patinador urbano.

"Yo voy en patines a todas partes. A la universidad iba en patines, voy a los cumpleaños en patines. Y hago rutas del grupo Patín Urbano: los viernes, desde Los Dominicos hasta el Paseo Bulnes, es una ruta rápida; y los domingos apoyo en otra ruta que es para personas que están comenzando. Esos días hemos llegado a ser cerca de cien personas".

Los domingos, después de recorrer desde Quilín hasta el centro de Santiago, los patinadores terminan almorzando juntos. "Así se va más allá del tema de solo estar patinando, algunos incluso terminan carreteando. Y se han formado hartas parejas. En mi caso, mi círculo de amigos ha crecido exponencialmente desde que entré al grupo".

La mayoría de quienes participan en Patín Urbano -un grupo abierto y gratuito que ya suma más de 8 mil seguidores en Facebook-, son veinteañeros y jóvenes profesionales, pero también hay personas mayores. "El más antiguo tiene 72 años", cuenta Nelson Cuturrufo (50), uno de los creadores de la agrupación nacida en 2010.

Desde entonces no han parado de crecer. Además de las rutas en Santiago, organizan paseos en patines por Peñaflor e incluso celebran Halloween con caravanas de patinadores disfrazados.

Nelson reconoce que el aumento de los patinadores ha sido notorio, pero para él, aún falta que se los vea con más normalidad: "Voy al supermercado en patines o al Costanera, pero típico que mandan a alguien a retarme. Y yo les digo que me muevo mejor en patines que caminando, si la cosa es andar lento".

Juan Andrés Guisado (44) empezó a patinar a los 38. Hoy es el dueño de la tienda Planet-Roller y además profesor de una escuela de patinaje. "Mucha gente viene con prejuicio, de que si tiene 30 años ya es muy mayor. Pero después se dan cuenta de que se ha masificado y muchos lo ven como una opción más para trayectos más o menos cortos".

Según Juan Andrés, cuando patina por Santiago, nunca pasa inadvertido. "Las personas te observan. Y hay gente a la que se le iluminan los ojos como diciendo, 'Me gustaría hacerlo'".

Publicado en: 
Amalia Torres, El Mercurio