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Publicado el

30 de Marzo de 2016
Foto: Gentiliza Oliver Schneider / El Mercurio
Foto: Gentiliza Oliver Schneider / El Mercurio

Andar en bicicleta no solo es un buen negocio para la salud. En Francia, cada kilómetro pedaleado tiene un valor: 25 centavos de euro (alrededor de 191 pesos chilenos), que desde enero de este año las empresas privadas les pagan a sus empleados por ir en bicicleta a trabajar.

"El empleador no paga impuestos por esto y el trabajador no lo declara; es decir, está totalmente exento de impuestos", dice Olivier Schneider en entrevista telefónica con "El Mercurio".

Schneider, presidente de la Federación Francesa de Usuarios de Bicicleta (FUB, por sus siglas en francés), será uno de los expositores en el Foro Mundial de la Bicicleta, que se realizará en Santiago entre el 31 de marzo y el 5 de abril. Allí hablará sobre esta experiencia y de la importancia de la participación civil para la ciclo-inclusión.

De hecho, para lograr que desde este año en Francia se establezca la indemnización kilométrica para los trabajadores, la participación de los ciclistas fue esencial.

"Entre 2013 y 2014 hicimos un experimento con 18 mil trabajadores, y vimos que entregar un cuarto de euro por kilómetro pedaleado permitía duplicar el número de desplazamientos en bicicleta. Luego, en 2015, se hizo un gran panel con estos resultados que permitió convencer al Ministerio de Finanzas de aplicar esta medida", dice Schneider.

Pero esto no fue lo único que se logró: junto con la compensación económica, también se declaró que si la empresa compra bicicletas -incluso eléctricas- para que sus trabajadores las utilicen en el trayecto entre su casa y el trabajo, se les reducirán hasta en 25% los gastos a través de impuestos.

Las medidas para potenciar el uso de este medio de transporte por parte del Estado francés, además, incluyen que, desde el próximo año, toda construcción de edificio industrial o comercial cuente con una infraestructura que permita el estacionamiento de bicicletas.

Trabajar juntos

"Involucrar a las empresas es indispensable para cambiar a la sociedad en general e incentivar el uso de la bicicleta en particular. Es en la cooperación entre la sociedad civil, las empresas y el Estado que esto se logra. Antes solo eran las asociaciones de ciclistas las que se manifestaban por el cambio. Luego, algunas personas en el Estado y algunas pequeñas ciudades se sumaron, y finalmente las empresas vieron que lo que decíamos funcionaba: andar en bicicleta tenía efectos en la salud, en el medioambiente y en el comercio. Cuando se juntaron los tres actores es que se pudo avanzar".

La FUB es la cabeza de 200 asociaciones locales de usuarios de bicicleta y suma 35 años de vida. Así ha logrado monitorear el aumento de ciclistas en Francia.

"El uso de la bicicleta casi se duplicó en los últimos diez años, y sigue aumentando. Eso sí, es de forma diferenciada, según el tamaño de la ciudad: mientras más grande es, más aumenta el número de usuarios, porque hay más congestión, más taco. En las ciudades medianas ha aumentado poco, y en el campo, en cambio, no hemos visto un aumento".

Schneider, quien expondrá en Santiago el lunes 4 de abril, sabe que no tiene la solución universal para potenciar el uso de la bicicleta. "No conozco bien el ambiente chileno, y claramente no es copiar y pegar, pero mientras más uno se inspira en lo que pasa en el extranjero, adaptando el entorno local, histórico, cultural y regulatorio, más posibilidades hay de tener éxito".

Publicado en: 
El Mercurio por Amalia Torres