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Publicado el

13 de Julio de 2016
Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.runfitners.com
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Son una de las principales armas para luchar contra la obesidad. Los edulcorantes no solo se agregan al té o al café, también están presentes en una gran variedad de bebidas y de productos alimenticios, como una alternativa al azúcar, y son vistos como una forma de ayudar a las personas a mantener un peso normal.

Pero desde hace un tiempo existe la sospecha de que los endulzantes podrían tener un efecto paradójico y terminar ayudando a aumentar de peso a quien los consume.

Y así lo prueba un estudio de investigadores de la Universidad de Sydney, Australia, que demostró que existe un circuito neuronal en el cerebro que se activa frente al consumo de edulcorantes, estimulando la ingesta de calorías hasta en un 30%.

Dulzor y calorías

El trabajo de los profesores Greg Neely y Herbert Herzog se hizo con animales de laboratorio, como moscas de la fruta y ratones. "Después de exponerlos durante varios días a una dieta que contenía sucralosa, vimos que los animales comenzaron a comer mucho más", explica Neely, quien es doctor en Inmunología.

Este científico concluyó que el cerebro asocia el dulzor con cierta carga de calorías. Y al no recibir esas calorías, comienza a buscar alimentos con más energía para compensar la falta de azúcar, lo que estimula un consumo mayor de calorías. El problema es, según Neely, que millones de personas en el mundo consumen estos productos como una forma de frenar la obesidad, a pesar de lo poco que se sabía sobre su impacto en el cerebro y en la regulación del hambre.

Los resultados del estudio se publican en Cell Metabolism.

Según la doctora Sandra Hirsch, gastroenteróloga de la Clínica Santa María, "hace tiempo que se sabe que los edulcorantes podrían no ser tan efectivos como se piensa".

Esto se debería a que estimulan el apetito por lo dulce. Asimismo, "pueden aumentar la resistencia a la insulina y también alterar el equilibrio de las bacterias que viven en el intestino, lo que produce una flora proobesidad y, además, causan hinchazón", agrega Hirsch, quien también es investigadora del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), de la U. de Chile.

La doctora Verónica Álvarez, nutrióloga de la Clínica Las Condes, ve la situación de diferente manera. "Hace tiempo que se está hablando que los edulcorantes aumentan el apetito, pero hasta ahora no se ha podido demostrar en humanos", asegura. Esto podría deberse a que el mecanismo de control del apetito en las personas es mucho más complejo que en los animales.

En su experiencia, los endulzantes siguen siendo útiles para bajar de peso y reducir los niveles de azúcar en la sangre, entre otros factores.

"Estamos ante un muy buen estudio, pero teniendo claro que la extrapolación directa a los seres humanos es limitada", advierte la doctora Pamela Rojas, académica del Departamento de Nutrición de la Facultad de Medicina de la U. de Chile.

Ella reconoce que en esta materia hay controversia. "Cuando uno reemplaza el azúcar por los endulzantes, uno esperaría una disminución de peso, pero los estudios epidemiológicos demuestran que eso no pasa".

El problema es que la gente come con endulzante para compensar otras calorías que quiere comer. "Por ejemplo, la hamburguesa la acompañan con bebida light para comer papas fritas", dice.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina