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27 de Septiembre de 2015
Imagen: La Tercera
Imagen: La Tercera

Niños también muestran más problemas como pie plano, rodillas juntas, adelanto de la pubertad, dolores de espalda, además de conflictos emocionales por obesidad.

En 1960 la prevalencia de desnutrición infantil en Chile era 37% en menores de seis años. Una condición preocupante que en menores de tres años aumenta el riesgo de muerte, afecta gravemente su desarrollo cognitivo y salud futura. 

Por décadas fue política de Estado disminuir esta estadística. Y Chile lo logró. En 1970 la cifra bajó a 19,3%, para 1980 era 11,5%, en 1990 8% y para el año 2000 la desnutrición en menores de seis años era 2,9%.

La desnutrición dejó de ser un problema. Pero comenzó a manifestarse otro. Entre 1985 y 2009, en los prescolares bajo control en la red de atención primaria del país (70% de la población de esa edad), la obesidad aumentó al doble tanto en el grupo de 2 a 5 años (5% a 10,4%), como en menores de 2 años (3,8 a 7,6%).

Y el cuerpo de los niños chilenos fue testigo de ese cambio. Así lo muestra un estudio de la U. Católica del Maule (UCM), la U. de la Frontera y la U. Estatal de Campinas de Sao Paulo (Brasil), que analizó los cambios en la adiposidad corporal (grasa) en adolescentes escolares a partir de los pliegues de la piel en que se acumula la grasa (pliegues cutáneos) en dos momentos: 1997 y 2007. Los pliegues analizados fueron el tricipital (triceps), bicipital (biceps), subescapular (espalda) y suprailiaco (a la altura de la cadera). En 1997 estudiaron a 1.156 escolares, y en 2007 a 1.005 escolares.

Los investigadores descubrieron que no hubo diferencias significativas en los pliegues del brazo en todas las edades y ambos sexos.  Sin embargo, sí se observó un aumento significativo de tejido adiposo en la región central del cuerpo. Los pliegues del abdómen pasaron de 9,8 a 15,1 mm y en las mujeres de 9,1 a 16,9mm, respectivamente.

“Muchos estudios han documentado el aumento de peso de los niños y adolescentes, pero hasta ahora ninguno había registrado los cambios en el cuerpo”, indica Patricio Gatica, secretario general de la U. Católica del Maule (UCM), y uno de los autores del estudio. 

Más obesidad

¿Por qué cambió el cuerpo de los niños? Para los investigadores de la UCM ello probablemente se deba a un cambio en el comportamiento del hábito de vida.  Jóvenes más sedentarios a propósito del avance de la tecnología y los juegos electrónicos. 

“Por otro lado, la alimentación poco equilibrada, ha provocado en ellos un aumento de la masa grasa corporal por sobre la masa magra o libre de grasa”, sostiene Gatica. 

La investigación recalca que  no hubo cambios en el peso y talla. “Sin embargo, se observa un cambio significativo sobre el tejido adiposo tanto en hombres como en mujeres lo que es preocupante y significa que debemos adoptar estrategias más agresivas para contener este avance nocivo para la salud de nuestra población, especialmente joven”, dice Marco Cossio académico de la UCM, que también participó en el estudio.

Los peligros que este cambio conlleva son complejos. “El exceso de grasa abdominal, es conocido como obesidad abdominal y ejerce un mayor riesgo de enfermedad cardiometabólica, incluyendo la diabetes, la hipertensión, la dislipidemia y enfermedades del corazón a futuro”, indica Rodrigo Vargas, decano de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UCM, otro de los autores

Espalda y rodillas

Pero no son los únicos cambios. Ximena Raimann, nutrióloga infantil de Clínica Las Condes, reconoce que hace más de una década se aprecian cambios en el cuerpo de niños y adolescentes por sobrepeso y obesidad. “Clásicamente cuando hay una obesidad o sobrepeso tiene mucha relación con el aumento de depósito de grasa a nivel de la cintura, pero también se aprecian complicaciones como dolor de espalda”, dice Raimann.

Otra modificación que se ha podido ver es la pubertad adelantada: “Las hormonas del desarrollo vienen de las grasas y al tener más grasas en el cuerpo se adelanta la pubertad. Se ve con frecuencia, en los últimos cinco años, tanto en niños como en niñas”.

El sobrepeso además hace que se acentúe la posición genu valgo, postura en la que las rodillas se tocan y los tobillos están separados entre sí. “Molestias que pueden ser genéticas, como el pie plano, con la obesidad se acentúan lo que lleva a dolores de rodillas”, agrega.

Otro aspecto que se agrava es la hipo lordosis, indica Raimman. “La curva en la zona lumbar se llama lordosis y con el sobrepeso se acentúa, además al haber falta de musculatura por falta de ejercicio”.

Pero lo más importante, destaca la nutrióloga, son las efectos emocionales. “Uno lo ve en la consulta, lo que más les complica a los niños es el bullying, que es más frecuente en los niños gordos. Y con todos los problemas emocionales se empiezan a aislar, tienen más trastornos del ánimo consecuencia de esta imagen corporal”, sostiene Raimman.

Publicado en: 
La Tercera por Paulina Sepúlveda