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11 de Febrero de 2016

Temática

Fuente foto: Bajo licencia Creative Commons / www.spanish.about.com
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Estar de vacaciones no es excusa para abandonar la actividad física. Más aún, si tiene acceso a una piscina o está cerca de un lago, donde puede realizar una rutina de ejercicios sin problemas.

Siempre es bueno hacer deporte en el agua, explica José Manuel Navarrete, fisiatra de la Clínica Alemana. "El peso del cuerpo en el agua disminuye a un tercio, es decir alguien que pesa 90 kilos va a pesar 30. Al ser más liviano, los movimientos son más fluidos y disminuye el riesgo de caídas, por lo que es un medio ideal para personas con problemas de equilibrio y de la tercera edad".

Lo que también se reduce son las lesiones. "Al flotar, las articulaciones de las extremidades y columna vertebral reciben mucho menos impacto, lo que permite realizar movimientos sin sobrecargarlas. Por lo tanto, son ejercicios más seguros", afirma Daniela Casado, coordinadora de kinesiología en piscina de Clínica Meds.

Al sumergirse también mejora la función del sistema cardiovascular, ya que favorece el flujo sanguíneo. Y si el agua es temperada o tiene burbujas, se puede usar además como modo de relajación.

"Ya que el agua tiene mayor densidad que el aire, se requiere de mayor energía para hacer los movimientos, por lo que no solo se puede hacer un trabajo aeróbico, sino que también de resistencia muscular", añade Navarrete.

Esta densidad extra también ayuda a entrenar la musculatura respiratoria, ya que implica una mayor resistencia para la caja torácica.

Tanto las piscinas como los lagos son ideales para practicar actividad física, a diferencia del mar, donde es más complicado y peligroso debido a la corriente. Si va a la playa y quiere nadar, con 10 minutos es suficiente, según los expertos.

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El Mercurio por Andrea Manuschevich