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Publicado el

21 de Agosto de 2015

Temática

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.itsencinitas.com
Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.itsencinitas.com

Ramos electivos, internados y diplomados dirigidos a estudiantes de medicina y enfermería buscan acercarlos en forma teórica y práctica a técnicas a las que recurre el 55% de la población. 
 

Miradas por años con reticencia e incluso rechazo por parte importante de la comunidad médica, hoy la acupuntura, homeopatía, terapias florales y energéticas y una serie de otras técnicas de sanación complementaria están entrando en forma lenta pero decidida a los programas de formación de pregrado de los futuros profesionales de la salud en Chile.

La tendencia -que se extiende en instituciones académicas de Europa y Norteamérica- responde a una realidad innegable: según un estudio encargado en 2012 por la Subsecretaría de Salud Pública, en Chile el 55% de la población ha utilizado o utiliza al menos una medicina complementaria. De ellos, 96,3% dice sentirse satisfecho con sus resultados "porque ha solucionado mi problema de salud" (60,7% de los casos) o porque "aunque no lo solucionó, me hizo sentir mejor" (35,6%).

"Esta enorme población que utiliza terapias complementarias son también pacientes que los médicos ven, por lo que es importante que, por un lado, ellos conozcan estas terapias y sus posibles interacciones y, por otra, incorporen algunos elementos de estas que tengan evidencia científica", señala la doctora Paula Bedregal, jefa del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la U. Católica, que esta semana organizó junto al Centro de Políticas Públicas UC un seminario sobre los desafíos de estas terapias para las políticas de salud.

"Como médicos debemos ser respetuosos y estar abiertos a otras tradiciones de sanación. Eso es también parte de respetar la cultura y diversidad de nuestros pacientes, lo que es esencial cuando hablamos de una medicina centrada en el paciente", corrobora el doctor Gene Kallenberg, jefe de la División de Medicina Familiar de la Escuela de Medicina de la U. de California en San Diego (UCSD) y director del Centro de Medicina Integrativa de la misma institución, quien estuvo invitado al seminario de la UC.

Práctica humanizada

"Cada vez hay más profesionales de la salud interesados en estas medicinas, lo que quizás es consecuencia de la necesidad profunda de cultivar una forma más humana de practicar medicina", dice el doctor Ernesto Vega, secretario académico de la Facultad de Medicina de la U. Finis Terrae (UFT), donde hay ramos que abordan fitofarmacología y se ofrece un internado de Medicinas Complementarias en la Escuela Internacional de Medicina y Cultura Oriental (EIMCO).

Hasta ahí llegan también estudiantes de las universidades de Chile y de los Andes a aprender técnicas de autocuidado como tai chi y yoga y bases científicas de las medicinas complementarias, las que también experimentan como observadores y pacientes.

Acercarse a ellas, agrega Vega, "les permite manejar técnicas de autocuidado y comprender que los aspectos emocionales, mentales y espirituales son tan relevantes como los corporales a la hora de diagnosticar y diseñar tratamientos para sus pacientes".

La misma visión comparten en la Escuela de Enfermería de la U. Católica, que hace 10 años ofrece un electivo de Cuidados Complementarios en Salud, que ya han tomado 317 alumnos de pregrado. Ahí abordan la filosofía y técnicas de las terapias complementaria más empleadas en Chile, desde acupuntura hasta cristales, enfermería antroposófica y mindfulness.

"Nuestro objetivo no es que se conviertan en terapeutas complementarios, sino que aprendan a respetar estas terapias y que no rechacen ni descalifiquen a los pacientes que recurren a ellas, sino que tengan bases para aconsejarlos e investigar más sobre ellas", destaca la enfermera matrona Paula Vega, una de las académicas a cargo del curso.

Publicado en: 
El Mercurio por Paula Leighton