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05 de Octubre de 2016
Bajo licencia Creative Commons / www.vidanaturalia.com
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¿Tiene beneficios reemplazar en los niños el consumo de leche animal por el de leches vegetales?, ¿es bueno privarlos de la carne y solo darles vegetales? o ¿tiene alguna ventaja que no coman papilla y pasen de la leche materna directamente a comer trocitos de comida?

Estas son algunas de las interrogantes sobre la alimentación infantil, que serán tratadas en el 56o Congreso Chileno de Pediatría, que se inaugura hoy en Viña del Mar. Al encuentro, que cuenta con más de una decena de invitados internacionales, se espera que asistan unos 1.500 pediatras y profesionales de la salud.

En la ocasión se debatirá sobre las más recientes tendencias de cómo se alimenta a los niños. Esto, porque muchas veces los padres adhieren a un estilo de vida y de dieta que quieren traspasar a sus hijos tempranamente, sin conocer los riesgos a los que pueden exponerlos.

Leches vegetales

Sustituir la leche animal por leches vegetales es una tendencia que ha entrado fuerte en el país. "En realidad son jugos vegetales, ya que no cumplen con las características de la leche que son ser rica en calcio y en proteínas", dice la doctora Paulina Bravo, pediatra y nutrióloga de Clínica Santa María y de la Universidad de los Andes, y quien expondrá en el congreso.

Incluso a algunos de estos productos les agregan calcio, pero tampoco alcanzan a suplir las necesidades del niño, ya que este mineral no se absorbe tan eficientemente cuando es parte de un jugo vegetal. Además, estas leches son bajas en proteína, como la de coco, en circunstancias que el niño requiere proteínas para su crecimiento.

Otro problema de estas leches es que tienen azúcar, lo que causa saciedad en el niño, sin que esté bien alimentado.

Una tendencia diferente que ha penetrado en forma paulatina es la del "destete dirigido por la guagua", en inglés baby-led weaning . "Aquí la propuesta es que el niño pase de ser amamantado por su madre a comer con los dedos, sin la transición de ser alimentado por un adulto con papillas. La idea es evitar que quien lo cuida lo fuerce a comer, y que el niño regule solo lo que ingiere", explica la doctora Bravo.

Para esto se deben elegir alimentos que se deshagan fácilmente, como el zapallo y las zanahorias cocidas, el pescado hervido y los huevos cocidos. Esto con el fin de que no se produzcan atoros.

A pesar de que hay estudios que demuestran que esta forma de alimentarse reduce el riesgo de obesidad drásticamente, hay que tener en cuenta algunos riesgos. "Lo primero es que el niño puede estar comiendo poco fierro, el cual viene en las carnes rojas, un alimento que es más difícil de comer así. Además está el peligro de que el niño se atore", dice la doctora Bravo. Por eso, el niño siempre debe estar acompañado y supervisado por adultos mientras come de esta manera.

Para el doctor Mario Vildoso, presidente de la rama de Nutrición de la Sociedad Chilena de Pediatría, es muy importante el papel de los padres en una buena alimentación infantil, como por ejemplo, que reconozcan bien las señales de hambre y de saciedad del niño.

"Los padres tienen que introducir los alimentos sin sesgo, en forma paulatina y variada", dice este pediatra del Hospital Padre Hurtado, quien también expondrá en el encuentro. Según explica, los niños a veces comen muy restringido, por la selección de alimentos que hacen los padres. "Si ellos no consumen legumbres ni pescado, el niño se priva de estos alimentos de gran calidad nutricional", afirma.

Otros consejos en los que insisten los expertos son la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, lo que ayuda a prevenir la obesidad y otras enfermedades. Asimismo, no añadir ni azúcar ni sal a la comida de los menores de dos años.

 
Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina