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26 de Septiembre de 2016

Temática

Foto: Chile Vive Sano
Foto: Chile Vive Sano

Salto de caballete, ejercicios de brazos con argollas y avanzar punta y codo eran algunos de los ejercicios que los hombres realizaban en los colegios a comienzos del siglo pasado.

Para las mujeres, en cambio, estaban reservados ejercicios suaves, en los que movían las articulaciones y realizaban elongaciones discretas.

"La idea es que no fuera nada que pusiera en riesgo el útero, el vientre o la capacidad de procrear", explica Fernanda Martínez, historiadora y encargada de Colecciones del Museo de la Educación Gabriela Mistral.

Allí han investigado cómo comenzaron a hacerse clases de gimnasia en Chile y la evolución que ha tenido en el tiempo.

"La educación física es una disciplina que se incorporó en el currículum a fines del siglo XIX. En 1889, salió un decreto que la declaraba obligatoria, antes de eso no era considerada una asignatura relevante", dice Martínez.

De hecho, cuenta, "antes de eso la energía de la enseñanza estaba puesta en la mente de los estudiantes. Hay un profesor a fines del siglo XIX que se preocupa de que el descuido del cuerpo de los estudiantes fuera a terminar con niños enfermos, enjutos, pero con mucho conocimiento".

La idea, entonces, era evitar problemas de salud, como el tabaquismo y el alcoholismo infantil, "porque había niños que a los 8 años ya eran adictos", dice Martínez. "Entonces parte del objetivo era también higienizar la escuela, higienizar estos cuerpos, dejarlos aptos para el proyecto republicano estatal. Se buscaba un enfoque más moral y de buenas conductas".

De esta forma, también se espera lograr ciudadanos más rectos. "La intención no era solo la movilidad y el ejercicio como lo entendemos ahora: la educación física se incorpora en los colegios para generar hábitos ciudadanos, moldear los cuerpos de los estudiantes y transformarlos en cuerpos productivos para este estado que se estaba consolidando en el siglo XIX".

Al revisar las fotos de la época y los textos de estudios con dibujos de los ejercicios que había que hacer -y que se repartía a los alumnos-, Martínez ha visto que la ropa de gimnasia también ha ido evolucionando.

En un comienzo, los hombres hacían ejercicios hasta con las chaquetas puestas y pantalones largos y, en algunos casos, unas especies de camisas más holgadas. Ellas, en cambio, debían hacer los movimientos con vestidos hasta los tobillos, y había las que usaban "blusas que les tapaban hasta las muñecas y el cuello, incluso".

Sin embargo, con el paso de los años, algunos colegios privados y liceos más emblemáticos, como el Instituto Nacional y el Amunátegui, empiezan a usar ropa especial para las clases de gimnasia.

"Ya a mediados del siglo XX está más consolidada esta asignatura. Hay competencias entre escuelas y hay uniformes para Educación Física, por lo que hemos visto en fotografías. En esa época ya no se ve solo como una asignatura que quiere moldear los cuerpos en la moral, las conductas de las personas, sino como parte del desarrollo de los estudiantes. Y esa es la línea que mayoritariamente va a seguir en la segunda mitad del siglo XX".

 

Publicado en: 
El Mercurio por Amalia Torres