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Publicado el

23 de Octubre de 2016

Temática

Bajo licencia Creative Commons / www.salud.ccm.net
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Nada de lácteos, frutos secos, legumbres, alcohol ni café. Tampoco productos de repostería, ni aquellos que contengan endulzantes. Ni hablar de coliflor, brócoli, cebolla o ajo.

Así de estricta es la dieta que se indica a las personas afectadas por colon irritable, un trastorno del funcionamiento intestinal que produce dolor abdominal, gases, así como diarrea o estreñimiento. Pero si la mitad de los pacientes se beneficia con ciertas restricciones en la alimentación, el otro 50% no siente alivio.

El misterio de por qué unos andan bien y otros no se aclaró en el Congreso Europeo de Gastroenterología que se realizó esta semana en Viena, Austria.

"Esta es una dieta muy exigente, que requiere de la exclusión de grupos completos de alimentos, por lo que hemos estado buscando maneras de predecir quién obtendrá los mayores beneficios cuando la haga", dijo en la reunión el doctor Sean Bennet, de la U. de Gotemburgo, Suecia.

Él logró identificar ciertas variaciones en las bacterias digestivas de los pacientes, las que explican el fracaso de esta dieta.

Así, en el futuro se podrá hacer un simple examen de deposiciones para saber quiénes van a sacar mayor provecho de esta alimentación, para indicársela.

Según los médicos, el diagnóstico de colon irritable se hace "por descarte". Por ejemplo, hay que descartar una intolerancia a la lactosa (que afecta al 40% de los chilenos adultos), que produce síntomas similares. También se debe excluir una alergia alimentaria, como en el caso del gluten, que aqueja a los celíacos. Incluso, se debe investigar algo muy improbable como es la presencia de parásitos, o un posible cáncer de colon.

Cuando estas y otras patologías se han desechado, recién se piensa en el que se conoce técnicamente como "síndrome del intestino irritable".

Manejar el estrés

"Desde hace un par de años que estamos indicando esta dieta, pero sobre todo a los pacientes cuyo síndrome incluye diarrea y distensión abdominal por gases", dice la doctora Eugenia Morales, gastroenteróloga de Clínica Las Condes.

Aunque el 20% a 25% de la población presenta colon irritable, la gran mayoría no va al médico porque tiene síntomas leves o moderados. "Cuando son intensos, se deciden a consultar porque hay un deterioro en su calidad de vida", dice la doctora Morales.

Otro problema relevante en estos pacientes es que "tienen un sobrecrecimiento de bacterias normales en el intestino, lo que hace que produzcan mayor cantidad de gases y ácidos orgánicos. Estos últimos producen dolor, cólicos, diarrea y a veces estreñimiento", afirma el doctor Manuel Álvarez, gastroenterólogo de la Red de Salud UC Christus.

En ese caso se da un medicamento vía oral, que actúa sobre el colon, eliminando el exceso de estas bacterias digestivas, lo que alivia los síntomas.

Otro factor que influye en esto es el estrés. Según el doctor Álvarez, el intestino funciona "gracias al sistema nervioso autónomo, al igual que sucede con los latidos cardíacos o con la transpiración. Y este sistema está influido por el estrés".

Por eso, los pacientes se pueden beneficiar con actividad física como yoga y pilates, además de apoyo psicológico.

Publicado en: 
El Mercurio