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01 de Febrero de 2017

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Bajo licencia Creative Commons / www.4liberty.eu
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En comparación con las marcas de alcohol que no se publicitan en los medios, los jóvenes tienen una probabilidad cinco veces mayor de beber las marcas anunciadas en la televisión, y un 36% más alta de consumir aquellas que se publicitan en revistas.

El dato corresponde a un estudio publicado en 2015 y que forma parte de la creciente evidencia científica sobre la influencia que tiene la publicidad del alcohol entre adolescentes y jóvenes que aún no cumplen la edad legal para beber.

Investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg, en Estados Unidos, reunieron doce estudios sobre el tema, realizados desde 2008 a la fecha en siete países y que, en total, consideran datos de más de 35 mil participantes.

Atracón de trago

Y la conclusión es concreta, como precisa el doctor David Jernigan, uno de los autores del análisis: "Todos los nuevos estudios encontraron que la exposición a la publicidad del alcohol en la adolescencia se asocia a una mayor probabilidad de comenzar a beber a edades más tempranas y, sobre todo, de caer en un consumo excesivo".

Este último es un problema creciente -en inglés se conoce como "binge drinking"- y está definido por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC de EE.UU.), como el consumo de cuatro o más bebidas en un lapso de dos horas para las mujeres, y de cinco o más tragos en los hombres, en igual período de tiempo.

"Este 'atracón' de alcohol se asocia, además, a conductas de riesgo, como accidentes de tránsito, violencia o al consumo de otras drogas", advierte el psiquiatra Nicolás Libuy, especialista en adicciones de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de la Universidad de Chile.

Tanto en el país como en el resto del planeta, "el consumo de alcohol es uno de los principales factores de riesgo de años de vida saludable perdidos, así como de discapacidad y muerte prematura. Y en los jóvenes es aun más relevante, porque son más vulnerables a su efecto", agrega.

El cerebro de adolescentes y jóvenes antes de los 21 años está en formación. "Está comprobado que es mucho más sensible a la exposición a este tipo de sustancias, que puede favorecer el desarrollo de adicciones", dice el doctor Juan Martín Castillo, psiquiatra infanto-juvenil de la Unidad de Adolescencia de la Clínica Alemana.

Es en ellos en donde el márketing y la publicidad de alcohol en televisión e internet, así como en la radio, en revistas y en eventos deportivos o espectáculos masivos, encuentran un terreno propicio.

Además de su inmadurez, "los adolescentes son más vulnerables a la presión social y a buscar la aceptación siguiendo modelos de conducta que muestran al alcohol como algo entretenido o atractivo", dice Libuy.

A eso se agrega el hecho de que se trata de una droga legal, sin mayor dificultad de acceso y frente a la cual hay una baja percepción de riesgo, agrega Castillo. "En la consulta estamos viendo más padres preocupados por el tema de la marihuana -que es otra droga cuyo consumo preocupa y que ha acaparado la atención social en el último año-, pero no pasa lo mismo con el alcohol".

En muchos países, la publicidad del alcohol es principalmente autorregulada por la misma industria, comenta el doctor Jernigan en el estudio publicado en un número especial de la revista Addiction, dedicada completamente al tema. Pero los resultados sugieren que "los actuales códigos voluntarios de comercialización de alcohol no protegen ni siquiera a niños de 10 años".

"Son necesarias políticas de salud pública que puedan reducir o mitigar el efecto de la exposición a la publicidad del alcohol", agrega.

Un debate que para los expertos es urgente. "Cuando no hubo dudas de la relación entre la publicidad de cigarrillos y las marcas que los jóvenes fumaban, se produjeron cambios significativos en las políticas -comenta Jernigan-. Ahora es el turno del alcohol".

Publicado en: 
C. González, El Mercurio