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14 de Noviembre de 2016

Temática

Bajo licencia Creative Commons / www.publicidadysalud.com
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Expertos llaman a escoger con cuidado estas aplicaciones y usarlas solo como un complemento a un programa de intervención con apoyo profesional. 



Junto a las aplicaciones de redes sociales y aquellas que aportan funcionalidad al celular, las apps de salud están entre las más descargadas por los usuarios. Se estima que existen más de 100 mil y gran parte de ellas se enfocan en dietas y temas nutricionales; nada extraño en el contexto de un planeta en donde los kilos de más son un tema.

Pese a que se trata de una oferta abundante y variada, no todas ellas son en verdad útiles y confiables.

Un estudio que será presentado hoy en la reunión anual de la American Heart Association -que comenzó el sábado en Nueva Orleans, EE.UU.- advierte que "la mayoría de las aplicaciones que pretenden mejorar la dieta, la nutrición o los hábitos alimenticios de los consumidores no cumplen con las guías y recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia científica", como cuenta a "El Mercurio" la autora de este trabajo, Tania Dhawan, de la U. George Washington.

"Es importante que los desarrolladores de aplicaciones aborden esta brecha de información para lograr de manera segura y efectiva las metas establecidas en cada la aplicación", precisa.

Con anterioridad, investigadores de la misma universidad ya habían realizado un análisis similar con un centenar de aplicaciones para bajar de peso disponibles hasta 2011. Entonces observaron que solo el 15% de ellas cumplía con los consejos saludables de organismos especializados -como los Institutos Nacionales de Salud (NIH) y la FDA-. También vieron que el 6% no cumplía con ninguno de estos consejos.

Esta vez, la evaluación incluyó a una treintena de aplicaciones disponibles en Google Play e iTunes, y se concluyó que alrededor del 28% de ellas no incluía ninguno de los cinco principales componentes del patrón de alimentación saludable definido por las Guías de Nutrición fijadas por el Gobierno de EE.UU. para el período 2015-2020.

Esos componentes consideran pautas sobre "patrones de alimentación saludable; límite de calorías apropiado al día, y variedad de productos alimenticios, entre otros", precisa Dhawan.

Por ejemplo, el 75% de las apps fueron mal evaluadas por no ofrecer información sobre las cantidades diarias recomendadas de grupos de alimentos (como verduras, frutas, granos, productos lácteos y proteínas), que comprenden un patrón de alimentación saludable.

Solo un porcentaje menor cumplió con todos los requisitos para considerarlas útiles (ver recuadro). Se trata de apps que, entre otras características, entregan información "sobre consumo de dietas ricas en frutas y verduras, ingesta de líquidos, registro de calorías y consejos sobre actividad física", dice Dhawan.

Un complemento

A nivel local, especialistas en el tema concuerdan en la importancia de tener en claro que se trata de aplicaciones que no deben usarse como una única opción.

"Son un complemento a un tratamiento y no son útiles para todas las personas", enfatiza Rinat Ratner, nutricionista de Clínica Alemana, quien reconoce usar personalmente y recomendar a algunos pacientes aplicaciones como Myfitnesspal.

"No es fácil cambiar estilos de vida, y lo que ayude en ese sentido es siempre un aporte; como recordar y optimizar los cambios que se necesitan hacer para mejorar la nutrición", dice.

Daniela Marabolí, nutricionista y académica de la U. San Sebastián, precisa que estas aplicaciones están pensadas para personas sanas que no tienen patologías asociadas. "Generalmente, quienes las descargan no suelen ir al nutricionista, pero sí implica que están conscientes de que tienen que hacer un cambio; pero para lograrlo es importante que exista un apoyo profesional sobre cómo hacerlo".

 
Publicado en: 
El Mercurio por C. González