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Publicado el

09 de Agosto de 2016

Temática

En la primera década de este siglo, la prevalencia de hipertensión arterial disminuyó en 2,6% en países desarrollados, mientras que experimentó un crecimiento de 7,7% en aquellos en vías de desarrollo. A nivel global, hoy un tercio (31%) de los habitantes del planeta tiene su presión arterial por sobre rangos normales, por lo que son más vulnerables a sufrir un ataque cardíaco o un infarto cerebral, entre otros riesgos de salud.

El gran problema para los expertos es que el 75% de quienes están con este riesgo vive en países de medianos o bajos ingresos, lo que implica un mayor subdiagnóstico y menor acceso a tratamiento.

Así lo advierte un informe publicado por la Asociación Estadounidense del Corazón (AHA, su sigla en inglés) en su revista Circulation. El estudio -que considera datos de 90 países, incluido Chile- enfatiza las fuertes diferencias que se observan hoy en el planeta.

Por ejemplo, la cantidad de personas diagnosticadas y bajo tratamiento en países desarrollados duplica al número de pacientes en la misma situación en naciones en vías de desarrollo. La disparidad se hace más evidente aún si se considera que el porcentaje de personas que tienen bajo control su presión es cuatro veces más alto en los países con mayores ingresos (28% versus 7,7%).

"La hipertensión debe considerarse una prioridad en salud pública en los países de bajos y medianos ingresos, para prevenir futuras enfermedades cardiovasculares y renales, con todos los costos que eso implica", advierte la doctora Katherine Mills, de la U. de Tulane (EE.UU.) y autora principal del estudio.

Lo más contradictorio de todo es que se trata de la principal causa prevenible de enfermedad y muerte prematura alrededor del mundo, y cuyo diagnóstico es sencillo y económico.

"Solo requiere dos tomas de presión arterial en días separados; si la presión sanguínea sobrepasa el límite de 140/90, se habla de hipertensión", explica la doctora María Soledad Oltra, especialista en medicina interna de la Clínica U. de los Andes.

Como se trata de una patología crónica que no suele dar síntomas, entonces la gente no se preocupa. Hasta que ya es muy tarde: la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a la hipertensión como la primera causa de muerte a nivel mundial.

A comienzos de siglo, alrededor del 26% de la población mundial tenía hipertensión. Una década más tarde, el porcentaje llega al 31%. Y es en áreas como el sudeste asiático, África subsahariana, América Latina y el Caribe, en donde la prevalencia se ha disparado.

En Chile, según datos de la Encuesta Nacional de Salud 2010, el 27% de la población sobre los 15 años tiene su presión arterial elevada, pero apenas el 37% está en tratamiento. "Lo más probable es que esos porcentajes hayan aumentado", precisa la doctora Oltra.

En general, "el envejecimiento de la población, así como la adopción de estilos de vida poco saludables, como dietas altas en sodio, grasas y calorías, y la menor actividad física, han jugado un rol importante en la epidemia de hipertensión", enfatiza el doctor Jiang He, coautor del estudio.

Mismos factores que están provocando casos a edades cada vez menores, que involucran a niños y adolescentes hipertensos que no han sido considerados en este informe, como precisa el doctor Jorge Jalil, cardiólogo de la Red de Salud UC Christus.

Por lo mismo, estima que "es necesario coordinar estrategias para detectar la presión arterial precozmente; así como promover estilos de vida saludable (más ejercicio, reducir la ingesta de sal y grasas, y controlar el sobrepeso)". En el país, agrega, el control de la sal, calorías y grasas, a través del nuevo etiquetado de alimentos, "puede tener impacto en cifras de prevalencia".

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.e-ducativa.catedu.es
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El Mercurio por C. González