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Publicado el

26 de Octubre de 2016

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Chile Vive Sano
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Mientras conversaba con su marido en la terraza de su casa, a la señora Laura Sembler (78) se le enchuecó la boca, no se le entendía lo que hablaba, perdió el movimiento de su lado izquierdo y, finalmente, quedó inconsciente. "Mi marido reaccionó de inmediato y llamó a una ambulancia. Como era sábado en la noche, el tránsito estaba expedito y llegué pronto a la clínica", explica.

Allí, el equipo médico la esperaba, ya que de la ambulancia habían alertado sobre la emergencia.

"Me operaron esa misma noche para sacarme el coágulo que tenía en el cerebro, y al día siguiente estaba como que no me hubiera pasado nada. Sin secuelas para caminar, hablar; ni nada", dice.

En Chile, el ataque cerebral es la primera causa de muerte en adultos, con 8.400 fallecimientos anuales. Pero cada año se producen casi 25 mil de estos ataques; es decir, solo un tercio de estos casos termina en muerte. Esto se debe a que hoy existen mejores tratamientos.

"Lo principal es tratar a estos pacientes en las primeras seis horas de ocurrido el infarto, y apenas llegan hay que hacerles un escáner cerebral y ponerles una inyección a la vena que ayuda a disolver el coágulo. Luego, este se le extrae al paciente en el pabellón", dice el doctor Walter Feuerhake, neurólogo de la Clínica Santa María. Para esto se introduce el extremo de un tubo flexible y muy delgado por la arteria de la ingle. Con él se llega a las arterias del cuello y del cerebro, hasta que se logra atrapar el coágulo y se saca.

Sacarlo es lo óptimo

Extraer el coágulo es el tratamiento que se ha establecido como óptimo. "Algo que se confirmó el año pasado de manera categórica. Se trata de un gran adelanto que disminuye la mortalidad, las secuelas y que no produce efectos secundarios", dice el doctor Francisco Mena, neurólogo de la Clínica Las Condes.

Para el doctor Feuerhake, el problema en el país es que no se ha tomado con seriedad y dedicación lo que se debe hacer en estos casos. "Esto no es pobreza, esto es desorganización. Hay hospitales que cuentan con las tecnologías para hacerlo, pero no se han organizado los equipos para lograrlo", dice.

Y si bien existen avances para tratar estos accidentes, lo más relevante es que entre el 70 y 80% de ellos son evitables con cambios en los hábitos de vida.

Entre estos, el doctor Mena destaca "tener una dieta saludable, realizar actividad física con regularidad, no fumar, reducir el consumo de sal, beber alcohol en forma moderada y someterse a controles si la persona tiene alguna enfermedad cardíaca".

Asimismo, los especialistas agregan que a medida que pasan los años y aparecen enfermedades como la diabetes, el colesterol alto y la hipertensión arterial, aumenta el riesgo de tener un infarto cerebral; sobre todo, a partir de los 55 años.

Por su parte, los hombres tienen una mayor probabilidad de sufrir un ataque cerebral, pero las mujeres mueren más por esta causa.

Una vez superada esta emergencia, los pacientes se van de alta con indicaciones, como es el tratamiento anticoagulante de por vida.

Si quedan con alguna secuela, hay una serie de terapias de apoyo, como rehabilitación física, fonoaudiólogo y terapeuta ocupacional.

Algo que afortunadamente no necesitó la señora Laura, gracias a que mucho antes del límite de las seis horas ya había sido tratada.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina