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Publicado el

08 de Abril de 2016

Temática

Foto: Reuters / El Mercurio
Foto: Reuters / El Mercurio

La discusión sobre los cigarrillos electrónicos como un método seguro para dejar de fumar está echando humo. O vapor, más bien. Esta semana, un análisis publicado en la revista New England Journal of Medicine pone de manifiesto la diferencia de posturas que existen sobre el tema entre los expertos.

Salud Pública de Inglaterra (PHE) -el equivalente a los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de EE.UU.- dio su apoyo al uso de estos dispositivos como una herramienta para abandonar el tabaquismo. A partir de una revisión de estudios, concluye que se trata de un mal menor, ya que serían menos dañinos que los cigarrillos tradicionales.

A raíz de ese informe, comenzó una polémica entre médicos a favor y en contra tanto al interior de ese país como fuera de sus fronteras.

Su posición es completamente contraria a la adoptada por organismos de salud de EE.UU., más críticos al uso de estos dispositivos.

Y también a la que manifiesta la Sociedad de Enfermedades Respiratorias de Chile. "Estamos en contra del uso del cigarrillo electrónico en general, ya sea con o sin nicotina. No se recomienda como política de cese de tabaquismo", precisa el doctor Matías Florenzano, broncopulmonar y especialista del Programa No Fumo Más, de Clínica Las Condes.

Las razones se basan en la evidencia conocida hasta ahora: hay otras sustancias químicas presentes en estos dispositivos que tienen un efecto irritante y que puede ser nocivo.

En enero pasado, durante la reunión anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), el doctor Daniel Conklin, de la U. de Louisville, presentó nuevos datos que sugieren que la exposición al cigarrillo electrónico acelera la aterosclerosis, la principal causa de muerte de los fumadores de tabaco regulares.

"Los efectos inmunológicos de los fumadores se repiten y se expanden en los que fuman tabaco sin humo", dijo Conklin.

De manera similar, el cigarrillo electrónico puede afectar la respuesta inmune a nivel respiratorio, según otra investigación presentada entonces por la U. de Carolina del Norte.

Asimismo, se han visto mayores tasas de adicción en jóvenes que optan por estos dispositivos.

Respecto a su eficacia, hay pocos estudios sobre el tema. Según la PHE, los cigarrillos electrónicos se han convertido en el método más popular para dejar de fumar en el Reino Unido: dos tercios de las personas que los usaron en combinación con otros métodos lograron abandonar el hábito.

Visión que no comparte el Colegio Británico de Médicos. Según su vicepresidente, Tim Ballard, aún no está demostrado que el consumo de esa clase de cigarrillos sea un método eficaz para dejar de fumar.

Florenzano comparte esa opinión. "Existen otros métodos más efectivos y menos dañinos, como la consejería en programas de cese de tabaco, el apoyo psicológico y la terapia farmacológica", precisa.

"Las diferencias de mirada entre los diversos organismos se debe a que interpretan los estudios de manera distinta -agrega Florenzano-. Pasa mucho en medicina".

"Vapear"

El cigarrillo electrónico incluye un cartucho con un líquido (con o sin nicotina) que, mediante una batería, genera un vapor que simula humo.

Publicado en: 
El Mercurio por C. González