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26 de Abril de 2016
Foto: Bloomberg / El Mercurio
Foto: Bloomberg / El Mercurio

Elegir de manera acertada lo que se come puede proteger la salud y prolongar la esperanza de vida de las personas. Y en esto, la dieta mediterránea ha demostrado ser la mejor opción. Ella previene la obesidad, la diabetes y los infartos. Pero también, según un nuevo estudio, puede proteger la salud de aquellas personas que ya habían sufrido un ataque al corazón o cerebral.

Esta investigación incluyó a más de 15.000 personas de 39 países, con una edad promedio de 67 años. En ella participó Chile, con 195 pacientes. En la ocasión se comprobó que lo más importante es poner el acento en el consumo de frutas y verduras, por su efecto saludable, en lugar de enfatizar los alimentos que se deben evitar, como los productos refinados, los dulces y postres. La razón es que estos últimos no se asociaron a un aumento de los efectos adversos en salud como se esperaba.

Los resultados del trabajo se publicaron ayer lunes, en el European Heart Journal.

Estilo de vida

Los participantes debieron responder un sencillo cuestionario sobre su alimentación, donde se les preguntaba cuántas veces a la semana consumían carne, pescado, lácteos, vegetales, frutas, postres, frituras y alcohol, entre otros productos.

Así se vio que quienes tenían un perfil más mediterráneo para comer tuvieron un 32% menos riesgo de infartos cardíacos y cerebrales, en comparación con los que comían menos saludable.

Si bien al comer más sano existe más protección, "el consumir alimentos menos saludables no se asoció a un aumento de efectos adversos como se esperaba", dice el doctor Ralph Stewart, de la U. de Auckland, Nueva Zelandia, quien lideró el estudio.

Y agrega: "El trabajo sugiere que deberíamos poner más énfasis en alentar a la gente a preferir los alimentos saludables, sobre todo frutas y verduras, y quizás enfocarnos menos en evitar las comidas menos sanas". Sin embargo, advierte, esto no es una luz verde para tener una alimentación chatarra.

"En lugar de restringir alimentos poco sanos, es mejor aconsejar los que son buenos para la salud de la persona", coincide Jacqueline Rubilar, nutricionista de Clínica Indisa. Se trata de alimentos frescos, ricos en fibra y antioxidantes, que reducen el colesterol malo e incrementan el bueno. "Se trata de evitar los productos procesados o refinados", agrega.

"Esta dieta logra prevenir nuevos infartos en quienes ya han tenido uno", dice el doctor Mauricio Fernández, cardiólogo de Clínica Alemana. En su opinión, en este caso, "la dieta produce un efecto adicional potente de protección", ya que estos pacientes ya están recibiendo medicamentos.

A veces, dice, los cambios de estilo de vida pueden ser incluso más importantes que dar tratamientos farmacológicos.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina