Publicado el

05 de Agosto de 2016

Temática

La curiosidad puede ser una herramienta efectiva para estimular a la gente a tomar decisiones más inteligentes e, incluso, saludables para sí mismos, según una investigación presentada este jueves en la convención anual de la Asociación Estadounidense de Psicología.

Investigadores de la U. de Wisconsin-Madison observaron, por ejemplo, que frente a la posibilidad de comer galletas "sanas" (sin tantos aditivos ni saborizantes y, por lo tanto, menos atractivas) y otras "menos saludables" (con exceso de calorías, grasa y azúcar), la mayoría de las personas optaba por consumir las primeras si se les indicaba que al final habría una sorpresa para ellos.

En cambio, en otro grupo, al cual no se le dio esta indicación, se vio que optaban mayoritariamente por comer la galleta "menos saludable".

Conductas similares se observaron al darles la posibilidad de subir por ascensor o por las escaleras en un edificio.

"Esto sugiere que intervenciones basadas en la curiosidad podrían ayudar a dirigir a las personas hacia una variedad de acciones beneficiosas para ellos mismos", como hacer ejercicio o comer alimentos saludables, dice Evan Polman, autor principal del estudio.

Aunque se trata de una característica con la que todos nacen, la curiosidad depende mucho de estímulos externos, tanto sociales como familiares.

"Los niños tienden a ser más curiosos y eso, en parte, está relacionado con la adaptación al medio", dice Marcela Peña, especialista en Neurociencias y académica de la Escuela de Psicología UC.

El problema es que la sociedad muchas veces impone "el camino de lo aceptado, lo correcto y esperado, con lo que se inhibe la tendencia a ser curiosos", agrega la psicóloga Daniela Muñoz, especialista en Neurociencias y académica de la U. San Sebastián.

Impulso irresistible

A nivel individual, se sabe que la curiosidad es la base de la creatividad, el aprendizaje y la memoria.

En términos sociales, dice Muñoz, "juega un rol importante, ya que guía la manera en que se desenvuelve un individuo en la sociedad".

Lo importante es guiar desde pequeños a los niños para ayudarlos "a manejar el componente de riesgo que tiene la exploración o la búsqueda de explicaciones que motivan la curiosidad", comenta Peña.

De hecho, a veces es un impulso tan irresistible que puede llevarnos a cometer imprudencias, incluso aunque seamos conscientes del riesgo al que nos exponemos. "No podemos soportar la incertidumbre. Y cuanto menos sabemos lo que nos espera, más necesidad sentimos de saber de qué se trata", comenta Polman.

En parte por lo anterior, el mismo autor y sus colegas en un estudio previo encontraron que las personas son más cautas y creativas al resolver los problemas de otros que los propios, ya que se tiende a pensar de manera más abstracta y en perspectiva cuando se trata de asuntos de los demás.

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.radiouniversidad.unlp.edu.ar

 
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El Mercurio por C. González