Publicado el

18 de Agosto de 2015
Foto: Chile Vive Sano
Foto: Chile Vive Sano

En el Mes del Niño, expertas llaman a promover el juego libre y espontáneo como una actividad fundamental para el desarrollo infantil. 

En una encuesta a 2.347 niños de todo el país, realizada el año pasado por la Fundación Integra, el 53,2% dijo que lo que más les gustaba de su jardín infantil era jugar.

A los 10 y 11 años el juego sigue siendo importante. En un estudio realizado por la Universidad Diego Portales (UDP) para saber qué piensan los niños de esa edad, "el juego fue central en su definición de la infancia", dice Ana Vergara, investigadora del Programa de Protagonismo Infantil de esa casa de estudios.

Sin embargo, pareciera que los adultos no le dan al juego el mismo valor que los niños. Mientras algunos reclaman que sus hijos "solamente van a jugar al jardín", los niños de 10 y 11 años de todos los estratos perciben que sus padres no lo consideran como uno de los aspectos que les permitiría crecer bien.

Convivencia y respeto

La evidencia científica, sin embargo, ha demostrado en forma contundente la importancia del juego -especialmente el juego libre y no estructurado- en el desarrollo infantil.

"A través del juego los niños aprenden a autorregularse, a poner límites, respetar a otros, conocer sus propias emociones, manejar sus frustraciones, convivir con otros y lograr lo que quieren", dice Vergara.

"Aprender y jugar no son incompatibles", resume Kathy Hirsh-Pasek, psicóloga de la U. de Temple (EE.UU.) y autora de una decena de libros donde ha volcado sus investigaciones sobre aprendizaje en preescolares. En ellos plantea que "los niños necesitan tiempo libre inestructurado, así como aprendizajes lúdicos bajo la guía de un adulto para preparar su ingreso al colegio".

Los estudios de Stuart Brown, psiquiatra y fundador del Instituto Nacional del Juego (EE.UU.), revelan cómo el juego contribuye al desarrollo cerebral, promueve la ecuanimidad, la justicia y la empatía. Otras investigaciones muestran que los escolares prestan más atención a las actividades académicas si han tenido un recreo con actividades no estructuradas, donde han podido jugar libremente sin ser dirigidos por adultos.

"En la primera infancia, el juego es la forma más natural y espontánea de aprender", destaca la psicóloga Oriele Rossel, directora ejecutiva de la Fundación Integra, institución que cuenta con mil jardines y salas cuna gratuitas en todo el país. "Y es justamente en ellos donde los niños tienen una oportunidad diaria de encontrarse con otros y jugar, con un adulto como facilitador. En ese sentido, hay una intencionalidad pedagógica en el juego", subraya.

Tan relevante es su rol que la Convención de Derechos del Niño garantiza su derecho al juego y a las actividades recreativas apropiadas para su edad", destaca. En el marco de los 25 años de esa declaración Integra está organizando "Ronda de Chile por el Derecho a Jugar", que se están realizando en todo el país durante agosto, el Mes del Niño.

Para promover el juego, Ana Vergara propone reducir el tiempo que los niños dedican a estar frente a pantallas, fomentar instancias de juego al aire libre, donde los niños tengan más posibilidad de moverse y estar en contacto con la naturaleza, el agua, la tierra, los árboles.

Asociarse

Rossel plantea que "lo primero es preguntarle al niño a qué quiere jugar, ubicarse a su altura y crear un espacio donde puedan explorar y desplazarse en forma segura" (ver recuadro).

Ambas expertas coinciden en que no se requieren juguetes ni implementos sofisticados para lograr los beneficios del juego.

En una sociedad donde "esta no es una tarea que se logre fácilmente en forma individual", dice Vergara, especialmente por la presión de tener juguetes caros. "Hay que buscar formas de asociarse con otro padres del curso, por ejemplo, para acordar que en vez de comprar Play Station se privilegiarán otras actividades que permitan, por ejemplo, jugar al aire libre o en movimiento".

Publicado en: 
El Mercurio por Paula Leighton