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Publicado el

24 de Mayo de 2016

Temática

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.nvtc.ee
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Venta de bebidas alcohólicas aumentó de 894 millones de litros en 2014 a 919,8 millones en 2015, un alza de casi el 3%. Según la OMS, hombres beben en promedio 13,8 litros de alcohol puro y las mujeres, 5,5 litros.

La teoría dice que si la economía no anda bien, las bebidas alcohólicas son uno de los primeros productos que disminuye su venta y, por tanto, su consumo. Pasó el año pasado, en que las ventas globales de licores cayeron respecto a 2014 en casi todo el mundo, pero no en Chile.

Según una investigación publicada por Euromonitor International, los volúmenes mundiales de bebidas alcohólicas registraron un descenso de 0,7% en 2015 (ver recuadro), pero en Chile la venta aumentó, pasando de 894 millones de litros en 2014 a 919,8 millones en 2015, un alza de casi el 3%.

Por tipo de alcohol, subió la venta de gin (14,3%), tequila (7,3%), vinos (6,3%), vodka (5,3%), whisky (2,9%) y cervezas (2,4%).

Si se considera sólo a los mayores de 18 años, la venta de bebidas alcohólicas implica que si en el año 2014 cada adulto compró 47 litros de cerveza y 14,3 litros de vino, el año pasado compró un litro más de cerveza y medio litro más de vino.

Las cifras están en línea con las de consumo que se conocen para el país. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en Chile se consumen 9,3 litros de alcohol puro por persona entre los mayores de 15 años, la cifra más alta de Latinoamérica por sobre Argentina (9,3 litros), Paraguay (8,8 litros), Brasil (8,7 litros) y Perú (8,1 litros).

Los hombres chilenos beben en promedio 13,8 litros de alcohol puro, mientras que las mujeres, 5,5 litros.

Arraigo cultural

Álvaro Castillo, antropólogo e investigador post doctoral del Centro de Investigación y Prevención de la Violencia de la U. California Davis (EE.UU.), dice que el alcohol es sensible al poder adquisitivo. “Está súper estudiado que cuando las personas tienen menos plata o el alcohol se encarece, el consumo disminuye”, dice Castillo, pero Daniel Martínez, psiquiatra de la U. Católica y experto en adicciones afirma que “el alcohol está tan instalado en el país, que no es de las cosas que la gente deja de consumir. Está relacionado a lo social, tanto como para pasarlo bien como para desconectarse y evadirse de los problemas”.

Pese a ello, Castillo dice que en esta investigación no se alcanzaron a considerar el periodo de disminución del empleo de 2016.

Epidemiológicamente, el consumo de alcohol en Chile está arraigado culturalmente. Se aprecia, dice Castillo, al ver cómo las personas tienden a normalizar el consumo y a bajar la percepción de riesgo. “La mayoría de las personas reconoce que el consumo alto es riesgoso, que afecta las relaciones familiares y personales”, dice, pero pese a estar conscientes de este riesgo, igual el consumo es masivo, dice.

A eso se suma que Chile es un país productor de alcohol, por lo que además del ámbito social, de fiestas y tradiciones, también está presente en la economía.

Los grupos con mayor consumo riesgoso están en la adolescencia tardía y en adultos jóvenes. “Consumen en altas cantidades en espacio de tiempos muy acotados, donde hay intoxicación alcohólica, un tipo de consumo riesgoso para causas externas de morbilidad, como accidentes de tránsitos o caídas, y violencia. En Chile el alcohol explica la mitad de las muertes de la población joven, como accidentes de diversos tipos, por violencia, etc.”, explica Castillo. 

Martínez coincide. “En el país los indicadores de prevalencia y consumo problemático son muy altos”. Existe una relación, explica, entre el aumento del consumo y conductas de riesgo. 

Otro factor, agrega Martínez, es que más allá de los costos siguen habiendo ofertas, que favorecen su consumo. “Se ve con la barra al costo, o la promoción de alcohol de ciertos lugares, por lo que no me parece raro que aumente el consumo”.

Publicado en: 
La Tercera por C. Yáñez y P. Sepúlveda