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Publicado el

23 de Septiembre de 2016

Temática

Hablar de tabaquismo y salud es pensar de inmediato en problemas pulmonares o en cáncer. Pero el corazón no permanece inmune al efecto del cigarrillo y es, de hecho, una de las principales causas de insuficiencia cardíaca y de infarto agudo al miocardio.

Basta ver las estadísticas: según datos del Ministerio de Salud, "del total de muertes que se pueden atribuir al tabaco en Chile, el 86% es por enfermedades cardiovasculares, como el infarto. Solo el 18% corresponde a tumores y el 11%, a problemas respiratorios", dice la doctora Cindy Goldberg, cardióloga de la Clínica U. de los Andes.

Una realidad que, al parecer, no genera ninguna reacción en los fumadores, que en el país alcanzan al 41% de la población adulta y al 35% de los jóvenes.

"A través de encuestas hemos visto que hombres y mujeres tienen, en general, bastante conocimiento sobre cuáles son los factores de riesgo cardiovascular -como hipertensión, colesterol alto, obesidad y tabaquismo-, pero al preguntar sobre las principales causas de muerte, no mencionan el infarto al corazón", advierte la doctora Mónica Acevedo, cardióloga de la U. Católica y presidenta de la Fundación Sochicar, de la Sociedad Chilena de Cardiología.

Esta disociación, a juicio de la especialista, muestra que algo está fallando en el mensaje: el conocimiento está, pero no se hace nada por prevenir.

Menor bombeo

Los daños que produce el tabaco en el organismo son múltiples. A nivel del corazón, varios estudios lo relacionaban con la aparición de insuficiencia cardíaca -no late con suficiente fuerza como para satisfacer los requerimientos del organismo-, pero no se conocía en detalle cuál era el mecanismo detrás.

Investigadores del Brigham and Women's Hospital, en Boston (EE.UU.), dieron con la respuesta. A través de un estudio realizado en 4.580 personas, fumadoras y no fumadoras, observaron que el tabaco engrosa las paredes del corazón y dificulta su labor de bombeo.

"Esto sugiere que fumar puede llevar por sí solo al empeoramiento de la función del corazón, lo que se asocia a un mayor riesgo de insuficiencia cardiaca, incluso en personas que no han tenido un infarto", destaca el doctor Wilson Nadruz, uno de los autores del estudio publicado este mes en la revista Circulation: Cardiovascular Imaging.

A su juicio, este hallazgo refuerza la necesidad de abandonar este hábito, ya que cuanto más tiempo y más cigarrillos se fuman, mayor es el daño a la estructura y función del corazón.

Mujeres en riesgo

Una recomendación que apunta con fuerza a las mujeres, como advierte la doctora Acevedo. Además de aumentar el número de fumadoras, el problema es que su organismo responde diferente al tabaco. "Requieren de menos cigarrillos para hacerse adictas, por ejemplo; y si consumen anticonceptivos, se acelera la metabolización de la nicotina, por lo que necesitan fumar más y de manera más frecuente".

Si a lo anterior se suman otros factores, como el sedentarismo y el sobrepeso, la posibilidad de sufrir un evento cardiovascular aumenta: de hecho, en ellas hay un riesgo 30% mayor que en los hombres.

La buena noticia, según el estudio de Boston, es que al dejar de fumar se revierten los efectos provocados por el tabaco sobre el músculo cardíaco.

"Al primer año disminuye en 50% el riesgo de mortalidad por infarto -precisa la doctora Goldberg-. Eso sí, ese riesgo se equipara con el de un no fumador recién a los 10 o 15 años de dejar de fumar".

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.farmacosalud.com
Publicado en: 
El Mercurio por C. González