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25 de Junio de 2016

Temática

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.commons.wikimedia.org
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"Son las nuevas reglas del juego", dice, resignado, Jorge Bertín, de Papayas Olivier, al referirse a la nueva Ley de Etiquetado.

No son tiempos fáciles para el empresario. Nueve años de sequía disminuyó la producción del fruto, agotando el "ingrediente base" de las tradicionales conservas, jugos, mermeladas, jarabes y confites que dan identidad a La Serena.

Por ello el conformismo de Bertín, pues a las dificultades de un negocio estacionario y competitivo se suma la inversión que debió realizar en estudios que avalen la composición nutricional de sus productos.

Mañana entra en funcionamiento la normativa que determina los alimentos que presenten elevados contenidos de calorías, grasas, azúcares y sal, bajo una categoría "Alto En".

Excepcionalmente, tres años tendrán pequeños y medianos fabricantes para ajustarse a la norma. Sin embargo, el rotulado no ha dejado contentos a los fabricantes de alimentos típicos a lo largo del país, ya que acusan gastos adicionales, eventuales fugas de clientes, menores ingresos, y que han tenido que recurrir a nuevos planes para seguir vigentes.

Con 125 años de tradición en Curicó, VII Región, el escenario legal resulta "complicado y costoso" para la popular empresa Tortas Montero. Su gerenta, Paz Aránguiz, estima pérdidas del 5% sobre los 4 mil kilos que comercializa cada mes.

Explica que el principal problema es ajustar los niveles de azúcares al manjar, lo que obligaría a buscar "sustitutos" que no generen el rechazo del público.

"El manjar da la característica a la torta curicana. Haremos un dulce propio, tipo casero, y que la gente lo vaya evaluando hasta les guste a todos", precisa.

En Iquique también preocupan las ventas. "Al menos en un principio, porque es indudable que la etiqueta asusta", sostiene Arturo Mejías, dueño de la tradicional fábrica del popular dulce conocido como chumbeque. "Ya tenemos etiquetados unos productos y a otros más antiguos les pegaremos adhesivos", confiesa el empresario que proyecta un alza en los costos, aunque "por el momento no pensamos en traspasarlo a los clientes".

Ramón García, de Cecinas Cordillera, en Chillán, detalla que las asesorías de un ingeniero en alimentos dieron cuenta de mantener un stock que no supere dos días. "Así se mantiene sano respecto a la sal y a los químicos con que se trabaja la longaniza".

Y en Punta Arenas, el administrador de chocolates Norweisser, Claudio Muñoz, dice que esperan resolver el aporte nutricional del cacao que importan desde Brasil, antes de elaborar el nuevo etiquetado. Por ello, desde hace tiempo elaboran chocolates con sucralosa y bajos índices de grasa, orientado a clientes que padecen diabetes.

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El Mercurio por Juan Castellón y Equipo de Regiones