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Publicado el

07 de Agosto de 2016

Encuesta Nacional de Consumo Alimentario revela que un alto porcentaje de personas come después de las 22 horas.

Según la Encuesta Nacional de Consumo Alimentario (Enca), el 27,6% de los chilenos come algo después de la cena, es decir, una colación nocturna o  “picoteo”.

Samuel Durán, presidente del Colegio de Nutricionistas Universitarios de Chile y académico de la U. San Sebastián, cree que nunca es recomendable esta colación nocturna, salvo para personas que realizan turnos de noche.

Todos los especialistas coinciden en que la cena, como última comida de la noche, debe ser al menos dos horas antes de ir a la cama. “En Chile la colación nocturna está asociada a un perfil de estudiantes y gente que se queda hasta tarde trabajando. Personas que llegan tarde a la casa y se duermen tarde. Si la última comida es poco saludable, dormirán mal y al otro día estarán somnolientos”, dice Durán. 

Para los expertos, esta colación repercute directamente en el peso, porque generalmente se trata de alimentos ricos en grasas, azúcar y carbohidratos, que el cuerpo no necesita y que además, se ingieren en un horario en el que el metabolismo es más lento.

María José Concha, nutricionista del Programa Vivir Liviano de Clínica Alemana, dice que la idea es tener durante el día una alimentación equilibrada y comer cada tres o cuatro horas. Pero durante la noche, fisiológicamente, no hay necesidad de consumir una colación; además, en la noche, el metabolismo es más lento por lo que gasta menos calorías en ese horario.

“Hay personas con síndrome del comedor nocturno. Se levantan en la noche, aunque estén durmiendo y comen algo, pero tiene que ver más con ansiedad”, dice la especialista.

Para la nutrióloga del Centro de Nutrición y Enfermedades Metabólicas de Clínica Las Condes, Magdalena Farías, lo que ocurre, en general, es que las personas “picotean” después de la cena y comen un chocolate, galletas o un pan mientras ven televisión. “La colación nocturna se relaciona con el estilo de vida que tenemos hoy. Llegamos más tarde a casa, dormimos menos, sobre todo en las ciudades grandes. Por lo mismo, muchas personas no cenan. La mayoría de los chilenos llega a su casa y hace una once-comida y con muchos carbohidratos y después picotea algo a última hora”, explica Farías.

La nutrióloga también hace hincapié en que muchas veces, esa sensación de hambre puede ser en realidad deshidratación y lo que el cuerpo pide es agua y no un alimento sólido. En esos casos puede ayudar primero tomar agua, té o alguna infusión. “En general, sólo si va a pasar tres o cuatro horas despierto después de la cena puede ser una buena opción una colación nocturna, siempre que sea baja en carbohidratos y azúcar”, dice Farías.

Durán destaca que los alimentos que se ingieren en la cena pueden ayudar o no a un mejor dormir. “Hay varios estudios que mencionan que los lácteos, verduras, champiñones y proteínas vegetales ayudan a dormir mejor, mientras que carnes, café, bebidas azucaradas, dulces y grasas no lo hacen”, indica.

Dormir bien es importante, insiste, ya que no hacerlo implica mayor riesgo de caídas en el caso de los adultos mayores, menor productividad entre los adultos que trabajan y menor aprendizaje entre los estudiantes que estarán más inquietos durante el día.

Foto: Bajo licencia Creative Commons / www.ecoworldreactor.wordpress.com

 
Publicado en: 
La Tercera por Cecilia Yáñez