Publicado el

02 de Agosto de 2015

Temática

Foto: Héctor Yáñez, El Mercurio
Foto: Héctor Yáñez, El Mercurio

Especialistas destacan que a esta edad el tiempo destinado a ver imágenes en TV, tabletas o celulares resta espacios de estimulación fundamentales para los niños más pequeños. 

El televisor prendido en la pieza mientras lo mudan, la tableta para mantenerlo entretenido mientras los papás están ocupados, el celular porque le encanta mirar monitos en la pantalla, el DVD en el auto para que no se aburra durante los viajes largos, y el computador, donde ve programas para niños. Desde que nacen, las pantallas son tan ubicuas y familiares para los niños como los chupetes, mamaderas y cascabeles.

Pero a pesar de que prácticamente no hay niño que no interactúe o se exponga a ellas, la recomendación de pediatras y especialistas en desarrollo infantil es evitar que esto ocurra antes de los dos años de vida. Y tienen razones poderosas para hacerlo.

En 1999, la Academia Americana de Pediatría recomendó a los padres evitar exponer a sus hijos menores de dos años a la televisión. Su par francesa lo lleva incluso a los tres años, señala la doctora Valeria Rojas, presidenta del Comité de Medios y Salud Infantojuvenil de la Sociedad Chilena de Pediatría, que también adhiere a la recomendación.

"Esta es la etapa de la explosión del desarrollo psicomotor, cuando más conexiones se realizan en el cerebro y donde se sientan las bases del futuro intelectual y emocional del niño. No es que exponerse a las pantallas haga daño, sino que es un tiempo perdido para ese desarrollo psicomotor, que requiere estar expuesto a tocar, oler, escuchar palabras, vincularse con otros", explica la neuróloga infantil.

Chatarra mental

En su libro "De padre a padre", el pediatra estadounidense David Hill lo resume así: "Si 'usted es lo que come', entonces el cerebro es lo que experimenta. Y el entretenimiento digital es como comida chatarra mental para guaguas y niños pequeños".

Y es que la recomendación sobre la televisión se ha extendido con los años a todas las demás pantallas, con el aval de creciente evidencia científica.

Un niño menor de 2 años suele quedar absorbido por los colores y movimientos de la pantalla, sin posibilidad de dialogar sobre esos contenidos con un adulto, como ocurre con niños más grandes, dice la psicóloga Catalina Fellay, de FonoInfancia (800200818), de la Fundación Integra. "Se pierde la interacción, y eso resta tiempo de calidad con el hijo, que de otra forma se aprovecharía para exponerlo a cosas reales. No es lo mismo un perro en la pantalla de la tableta que uno real, que puedo tocar o escuchar ladrar. Esa experiencia se pierde".

Estudios en niños de entre los 8 y 16 meses muestran que a mayor exposición a la televisión o videos, mayor es el retraso en el lenguaje. Y esto se incrementa en niños que los ven solos.

"El desarrollo del lenguaje no es solo escuchar hablar, sino interactuar en vivo con otra persona, mirándola mover los ojos y la boca, repetir lo que dice y recibir retroalimentación", señala el doctor Pedro Maldonado, investigador del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI).

Un estudio citado por Hill muestra que incluso cuando el televisor está prendido de fondo, los padres dicen 18% menos palabras que cuando está apagada.

También se ha demostrado que la exposición de los niños pequeños a pantallas puede afectar sus patrones de sueño, memoria de corto plazo y la capacidad de concentración a los 7 años.

"La evidencia es súper potente, y se ha mantenido con los años. Es un tema sumamente relevante para el desarrollo infantil, pero que no ha sido suficientemente valorado, ni siquiera por los pediatras", advierte la doctora Rojas.

Publicado en: 
El Mercurio por Paula Leighton