Mensaje de error

Notice: Undefined index: field_tipo_de_publicaci_n en _ctools_entity_field_value_ctools_access_get_child() (línea 63 de /home/CVS/web/chilevivesano.cl/public_html/sites/all/modules/ctools/plugins/access/entity_field_value.inc).

Publicado el

29 de Septiembre de 2015

Temática

Foto: AP, El Mercurio
Foto: AP, El Mercurio

Un nuevo estudio que siguió durante 45 años a cerca de 7 mil personas, comprobó que el estrés que se sufre en la infancia afecta la salud más adelante en la adultez.

El seguimiento se realizó en personas nacidas en 1958 que fueron chequeadas a los 7, 11, 16, 23, 33 y 42 años, ocasiones en que se les preguntó por situaciones estresantes que habían enfrentado y se evaluó su salud mental. A los 45 años se les hicieron, además, numerosos exámenes para evaluar su salud cardíaca.

Así se encontró que quienes sufrieron altos niveles de estrés cuando niños -aunque después las condiciones mejoraran-, tuvieron cuando adultos un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y metabólicas, como la diabetes, comparado con el resto del grupo.

Los resultados del estudio se publican en el Journal of the American College of Cardiology.

Hay que consignarlo

Según el estudio, el estrés en la niñez produce un riesgo cardiometabólico mayor que el hecho de sufrir obesidad infantil.

"Aunque los efectos del estrés infantil sobre la salud cardíaca parecen mitigarse con la mejoría de las condiciones, ellos no se erradican", explican los autores del trabajo. Esto ilustra el impacto duradero de esta situación en la salud física del adulto.

Por esto, "la prevención temprana y las estrategias de intervención que se enfocan no solo en el niño, sino que también en su entorno social, puede ser una buena manera de reducir estos efectos dañinos", dice la doctora Ashley Winning, de la Escuela de Salud Pública T. H. Chan, de la Universidad de Harvard, quien lideró la investigación.

"Este es un trabajo que por su magnitud nos permite sacar conclusiones duras", dice el doctor Alfonso Correa, jefe de la Unidad de Psiquiatría Infantil de la Clínica Alemana. En su opinión, esto confirma que la marcas biológicas que deja el estrés en el cerebro del niño son más duraderas, "ya que su cerebro está en desarrollo y es más vulnerable". Por el contrario, el cerebro del adulto ya está formado y estructurado.

"Antes se pensaba que el estrés afectaba lo psicológico, pero hoy sabemos que también afecta lo físico", explica el psicólogo Felipe Lecannelier, director académico del Centro de Apego y Regulación Emocional de la Universidad del Desarrollo. Asimismo, agrega, "antes se pensaba que mientras más chico era el niño, menos marcas dejaban los traumas. Hoy sabemos que esto es al revés".

Este profesional aboga porque los médicos al confeccionar la historia del paciente, pregunten por los sufrimientos de su infancia. "Si yo veo a un adulto con problemas cardíacos, tengo que preguntarle si vivió eventos estresantes en su infancia", dice.

Según explica, muchos problemas como la obesidad, el alcoholismo y el consumo de drogas, son formas de los adultos de enfrentar y regular el estrés y la ansiedad.

Para el doctor Correa, las estrategias preventivas para el estrés infantil son de responsabilidad de todos. "Cuando al niño se le apoya y logra resolver la situación estresante, sale fortalecido y resiliente", concluye.

Publicado en: 
El Mercurio por Sebastián Urbina