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21 de Diciembre de 2015

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Foto: Ismael Muñoz, El Mercurio
Foto: Ismael Muñoz, El Mercurio

Así como Chile tiene buenos indicadores de salud, que lo ponen a la par de naciones desarrolladas, también posee algunas estadísticas que generan preocupación. Una de ellas es la cantidad de casos de cáncer de vesícula biliar: tenemos la tasa más alta en el mundo; cinco veces superior a la del país que le sigue en frecuencia.

Lo anterior lo transforma en un problema de salud importante a nivel nacional. De hecho, entre las mujeres constituye la segunda causa de muerte después del cáncer de mama.

Por esa razón, el Centro de Investigación y Tratamiento del Cáncer (CITC), de la Facultad de Medicina de la U. de Chile, está desarrollando un estudio sobre las causas de esta patología y cómo contribuir a su prevención y tratamiento.

"En países desarrollados, este cáncer casi no existe. Por eso hay muy poca investigación sobre el tema y no se ha avanzado mucho en su tratamiento, lo que provoca que la mortalidad sea muy alta", cuenta la doctora Katherine Marcelain, líder del proyecto.

A lo anterior contribuye un diagnóstico tardío. Durante años, este cáncer no manifiesta síntomas y, cuando lo hace, suele ser tarde.

Para cambiar este panorama, la investigación que Marcelain y sus colegas llevan adelante -con el apoyo del doctor Justo Lorenzo de la U. de Heildeberg, y el financiamiento del Ministerio de Educación y Tecnología de Alemania- apuesta a identificar un factor genético.

"Los chilenos somos una mezcla de europeos y mapuches. Hemos encontrado que quienes tienen un mayor componente mapuche tendrían una probabilidad más alta de desarrollar este cáncer".

Precisamente, las regiones del país en donde se concentra una mayor prevalencia de genes mapuches tienen incidencias más altas de cáncer de vesícula.

"Lo que sigue ahora es identificar cuáles son los genes que hacen que tengamos más cáncer. De esa forma, uno puede detectar a tiempo a las personas y hacer prevención, extirpando la vesícula, por ejemplo", tal como se hace una mastectomía en mujeres que tienen los genes asociados al desarrollo de tumores mamarios, precisa la especialista.

Para ello, se están analizando muestras de ADN de pacientes con cáncer. Para llegar a una mayor población, han iniciado una campaña para invitar a pacientes y familiares a participar en el estudio (los interesados pueden escribir al correo cancerdevesicula@gmail.com).

"Detectado a tiempo, es un cáncer súper curable; basta con la cirugía, y ni siquiera es necesario realizar quimioterapia".

Haber tenido cálculos es un factor de riesgo, aunque solo el 10% va a desarrollar un cáncer. Y los síntomas asociados con su presencia, como vómitos, hinchazón, náuseas y dolor abdominal, son los que deben llevar a consultar. "Muchas veces se confunde con colon irritable o gastritis y no se va al médico", advierte la doctora Marcelain.

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El Mercurio por C. González